sábado, 20 de junio de 2009

Esperanza

En el mismo día se nos va Vicente Ferrer y un asesino mata a un defensor de nuestra convivencia. Vicente Ferrer es de esas personas que te hacen creer en la especie humana. La coherencia de su vida es admirable y su obra perdurará gracias a su previsión.
Mientras tanto, a miles de kilómetros una familia es destrozada por la vesania de unos asesinos. Lo que nadie podrá matar es la esperanza sembrada por Vicente Ferrer ni la que tenemos tantos amantes de la paz en que ésta se terminará imponiendo en Euskadi.

3 comentarios:

nesko dijo...

RECELO
Suscribir tus palabras y tan solo comentar un pequeño recelo que yo tengo aún como duda permanente y en ti noto que solucionado.
Me refiero a tu última frase y te pregunto. ¿Estás totalmente seguro de que la Paz se debe "imponer"? Y en todo caso por quien?

Ventolin dijo...

Tienes razon amigo Nesko: cuando hay que explicar lo escrito es que está mal explicado.
La Paz impuesta es la de los sepulcros.
Puesto a buscar explicacion a lo que escribí, quise difeenciar la Paz que se impone por si misma de la que viene impuesta por la fuerza

nesko dijo...

Jamás tuve duda alguna amigo Vento. Que tu Paz es la mia.