viernes, 26 de junio de 2009

Que le den

Por su indudable valor reproduzco el articulo de Juan Jose Millas de hot en El Pais:

Con el primer sorbo al gin-tonic de media tarde, caigo en el delirio de que soy senador y tesorero del PP. Me llamo Bárcenas y pesan sobre mí gravísimas sospechas que los medios de comunicación airean sin pausa. Media España piensa que soy un chorizo. Me ven por la tele y dicen ahí va un mangante, un sinvergüenza que se sirve de la política para robar. ¿Qué hacer?, me pregunto tras paladear el segundo sorbo del gin-tonic. Lo tengo claro: dimito a cien por hora, me desaforo en dos minutos, convoco una rueda de prensa y abro públicamente en canal mi patrimonio. Todo eso, claro, en el caso de ser inocente. Tras apurar otro sorbo de mi elixir vespertino, que acompaño de una patata frita, imagino sin embargo que soy culpable. ¿Qué hacer entonces? Dilatar el proceso fingiendo interés en acelerarlo, aferrarme a los cargos, sobreaforarme, en fin, y amenazar a mi partido con sacar trapos sucios relacionados con su financiación.
Doy un cuarto sorbo a mi gin-tonic e imagino ahora que soy Rajoy, ese hombre que ha hecho de la normalidad una bandera. Miradme, soy normal, grita en sus mítines, soy gris, rencoroso, insatisfecho, amargado. ¿Le parecerían normales a un hombre normal los enjuagues económicos de Bárcenas? ¿Es verosímil, desde la normalidad, guardar 330.000 euros debajo de la cama? ¿Es habitual devolver los créditos en billetes de 500 euros? Lógicamente, no. Entonces, tras dar un quinto sorbo a mi gin-tonic, voy y lo ceso y le exijo que entregue el acta de senador. Pero mientras me llega el segundo gin-tonic imagino que el tesorero de las narices conoce secretos inconfesables sobre mí. ¿Qué hacer en tal caso? Defenderle, claro. Hay un problema: el del ciudadano que se hace las mismas conjeturas que yo incluso sin necesidad de apurar un gin-tonic. A ése, me digo ya completamente en el papel de Rajoy, que le den.

2 comentarios:

TIKAL dijo...

Si es cierto todo lo que se airea del señor Bárcenas, y supongo que lo es, sólo con oir lo que los medios de comunicación comentan día a día, me veo forzado a taparme la nariz. Pero este señor no es el único que me produce éste efecto, junto a él están muchos otros con características parecidas y da la impresión que el P.P. sólo colecciona aves de mal augüero. Creo sinceramente que si el señor Bárcenas fuera inocente, desde el primer día que salieron las sospechas en su contra, tenía que haber enseñado sus manos límpias, sin embargo, no sólo no las enseñó, sino que encima se las preservó con gruesos guantes. Para mí el mayor culpable es el presidente de su partido que no ve, no siente, pero si consiente. Tal vez la causa de ello se derive de que tenga miedo de que algunos de sus importantes protegidos tiren de la manta y que el hedor sea todavía mayor.

Daniel dijo...

La corrupción en la politica, que cosa mas mala para la democracia y para el sentido comun. Si hablaran los tesoreros de los partidos politicos uf uf uf....que miedo y verguenza.