viernes, 17 de julio de 2009

Reflexion

Llevo días dando vueltas en mi cabeza sobre un hecho que me comentó una amiga a la que quiero mucho. Permitirme que solo diga esto sobre ella porque debo mantener su privacidad.
Resulta que esta amiga sufrió el “acoso cibernético” por parte de una persona a la que ambos considerábamos amigo y buena gente.
Hasta aquí todo demasiado frecuente pero quiero comentar otro aspecto del asunto: mi amiga me comentaba que se sentía “sucia” al recordar lo sucedido. Ese daño que le hizo quien no merece llamarse hombre, es el mayor de todos. Lo he comentado con amigas y me dicen que es un sentimiento frecuente entre las acosadas. Creo que el origen está en la mala educación religiosa que carga la culpa sobre los encantos femeninos y habla de tentaciones y provocaciones por el mero hecho de ser bellas. ¿Los hombres “bellos” no provocan? En plena edad media la iglesia discutía si la mujer tenía alma. Hoy es indiscutible que esa “iglesia” no tiene ni inteligencia ni corazón

1 comentario:

atreyu uyulala dijo...

Bueno el anterior comentario se me ha perdido en la noche de los tiempos.
Si, definitivamente, los hombres bellos, provocan y mucho, ni que las mujeres fueramos de hielo.
Lo que pasa es que preferimos sonreir, lanzar suaves miradas, o hacer como que no... pero que sí, o rehuir el asunto, que tambien va bien, y eso lo diga quien lo diga, no es suficiente, para que el otro te "acose".
Acusar a las mujeres de provocadoras del mal de los hombres, es sacar las cosas de sitio; porque mientras, se disimulan situaciones en Irlanda, o se mira hacia otro sitio, para no ver lo que ocurria en la diocesis de Chicago; mientras que un trozo de látex, altere a quien altera,se puede esperar de todo, como a Eloisa, bajo el almendro.