lunes, 2 de agosto de 2010

MI MADRE Y DOÑA CARMEN

Mi madre
Hay personas que esperan a que alguien se muera para hablar bien de él o ella. Yo creo pertenecer al grupo de quienes hablan igual antes que después del tránsito.
En mi familia, como en la de todos, ha habido ejemplares de muy diferente condición.
Mi madre fue una persona singular. Se casó con mi padre, 6 años más joven que ella y cuando se hizo el primer DNI en los 40, mi padre le falsificó la fecha de nacimiento y la puso con la misma edad que él, muestra de amor que mi madre valoró mucho.
Ella era de Gijón y mi padre sevillano y de la familia de mi padre escribiré en otra ocasión.
Mi madre usaba más el corazón que el cerebro. Por eso era muy religiosa, muy de derechas y muy defensora de la CNT el sindicato anarquista.
De este “pequeño detalle” me enteré en los albores de la democracia en España. Durante los años del franquismo no se hablaba de política, supongo que unos por miedo de que se descubriera su verdadero sentir y otros imagino que por vergüenza de pertenecer al bando ganador que sostenía la dictadura.
Al estallar la guerra en julio del 36, mis padres estaban de vacaciones en Gijón que permaneció leal al legítimo poder de la Republica. Detuvieron a mi madre y al hacer el cambio de guardia el miliciano entrante preguntó el motivo por el que estaba detenida. Le respondieron que era muy peligrosa porque rezaba el rosario. El miliciano entrante, enojado, tiró su fusil al suelo y dijo:
- Así no ganaremos la guerra porque esta mujer nunca hizo daño a nadie (este miliciano trabajaba en la fábrica que dirigía mi abuelo)
- Pues si tú que la conoces afirmas eso, la soltamos y asunto concluido.
Fue así como mi madre salió de la cárcel pero no fue el último trato con la CNT. Estoy hablando de julio de 1936, yo había nacido en enero del 34. En aquel momento tenía dos años y medio y una diarrea de caballo que fue cortada gracias a los remedios que la CNT consiguió traer a mi madre.
Esto explica que cuando en los 70 le digo que estuve en un mitin del PSOE, me recrimine por no ir a los de la CNT aunque ella votara a la derecha.
Hubo una segunda ocasión en la que estuvo a punto de visitar la cárcel como inquilina. A finales de los 40, había un ministro de trabajo llamado José Antonio Girón de Velasco que cuentan las malas lenguas que no se quitaba la camisa vieja de Falange ni para hacer el amor.
Este delicado personaje, en unión de alguno de sus comilitonas gijoneses decidieron crear un Orfelinato Minero pero el proyecto se les fue de las manos y les salió la Universidad que les facilitó, por razón del tamaño de su obra más beneficios personales.
Los terrenos donde se construiría la Universidad distaban 4 kilómetros de Gijón y pertenecían al Conde de Revillagigedo que vio el cielo abierto al tener la posibilidad de vender unas tierras que apenas le rentaban porque estaban en manos de “llevadores” campesinos desde tiempo inmemorial.
El generoso Girón de Velasco compra las tierras al Sr. Conde y pretende expulsar a los campesinos llevadores con una limosna. Mi abuelo tenía una finca que lindaba con aquellas propiedades del conde pero no entró en el “negocio”.
Y el primer día que las máquinas acompañadas por la Guardia Civil pretendían entrar en los terrenos “expropiados” se encontraron con mi madre acompañada por los campesinos perjudicados. Y mi madre, colocada en primera línea dijo al oficial:
- Ya estuve presa con “los otros y no me importa estarlo también con ustedes pero aténganse a las consecuencias.
Se retiraron los guardias y las máquinas y mi madre tomó el tren para Madrid no sin antes hablar con una amiga de la infancia.
Esta amiga, Isabel Vereterra, era prima de la esposa del dictador, Carmen Polo Vereterra. Los Polo eran de Oviedo y la parte menos rica de la familia (luego, milagrosamente fue al revés) y veraneaba en la finca de sus primos al lado de la de mi abuelo y por eso eran amigas.
Mi madre e Isabel fueron recibidas ese mismo día por la llamada Carmen Collares quien puso remedio a la situación: la Universidad se hizo en los terrenos del Conde pero solo en aquellos cuyos campesinos aceptaran irse previa indemnización pactada por lo que los campesinos ganaron más que el Sr. Conde y mi madre no fue a la cárcel con “estos”.

1 comentario:

Ventolin dijo...

Pepita es una buena amiga de Internet a la que tuve la suerte de conocer personalmente hace años. Hoy me escribe y copio aqui el cruce de correos:

El 3 de agosto de 2010 14:55, Pepita escribió:

HOLA,ANDRES . ESAS COSAS LAS HEMOS PASADO NOSOTRAS CON MI PADRE. ASTURIANO DE CUDILLERO. LO TRAJERON .
PARA GALICIA PRESO SI HABER HECHO NADA. SOLO POR PENSAR DE OTRA MANERA.. ESTUBO EN CAMPOSANCOS.. DOS AÑOS PICANDO PIEDRA... AL FINAL UN PRIMO DE MI MADRE FALANJISTA . LO PUDO QUITAR POR DOS VECES ESTUBO EN EL PAREDON DE FUSILAMIENTO GRACIAS A ESTE PRIMO DE MI MADRE SE SALVO. NUNCA HA SIDO LO MISMO.. PUEDES PUBLICARLO EN TU BLOG...SI LO CREES INTERESANTE.... UN BESO PEPITA

Y le respondí:
Claro que es interesante. Como todo lo que es vida autentica y que desgraciadamente estuvo tapado por años de dictadura. Gracias por permitirme publicarlo