lunes, 23 de agosto de 2010

NOTAS DE PRENSA

Mi primer trabajo fue en una compañía holandesa dedicada a la organización de empresas. Después de tres meses de curso teórico en Barcelona, hice uno práctico en Madrid y me destinaron a Asturias como estaba previsto desde el principio. Fueron años de aprendizaje intenso, tanto profesional como personalmente porque es en esa época cuando me caso.
El nacimiento de nuestra segunda hija, Beatriz, coincide con una oferta de trabajo en Asturias. Habíamos trabajado en la reorganización del diario La Voz de Asturias y al acabar me ofrecieron la Dirección Comercial del periódico. En la Compañía holandesa ganaba más dinero pero elegí Asturias porque no tenia que pasar la semana fuera de casa.
Pronto me di cuenta de que no solo había perdido ingresos. Los holandeses me hacían trabajar duro pero eran justos. En La Voz, dependía del Consejero Delegado, un “niño bien” de Vigo llamado José Amado de Lema a quien apodaban José Desalmado. Y vaya si era desalmado. Tanto que dos años después, porque organicé las vacaciones de uno de mis colaboradores para que su esposa pudiera hacer un curso de perfeccionamiento que le permitiría pasar del Instituto de Avilés al de Oviedo, me dijo:
- Eres demasiado blando y deberás cambiar tu estilo de dirección o cambiar de empresa.
Esta “orden” se producía el 21 de julio de 1967. La tarde anterior a las 8 de la tarde había nacido nuestra hija Margarita. Como yo estaba trabajando, me llamó mi cuñado para anunciarme que salía con Marilina al Sanatorio y que yo fuera para allá directamente.
A las 8 de la mañana me llamaba Desalmado y me citaba para las 9 así que no había tomado ni una hora al trabajo como consecuencia del nacimiento.
Mes y medio después de este evento. Llega a Oviedo Antonio Rico. Con Antonio había firmado un acuerdo ventajoso para LA VOZ en el terreno de la publicidad.
Almorzamos juntos y a los postres Antonio me dice:
- ¿Te quieres venir a Madrid?
- ¿A Madrid?
- Si; de director comercial de Informaciones. Mi jefe lo acaba de comprar y quiere organizar un equipo de profesionales que lo saquen adelante. Te hemos observado en LA VOZ y nos interesas.
Esa tarde fue la primera que respiré desde el nacimiento de Margarita. Era la tercera hija y yo no estaba en condiciones de mandar a donde se merecía a mi jefe pero, en conciencia, sabía que no cambiaria de estilo de dirección.
El 8 de septiembre es la fiesta mayor de Asturias así que aproveché para viajar a Madrid en la noche del 7 y volver en la del 8 sin necesidad de pedir permiso.
El 8 negocié mi contrato después de escuchar los planes de la empresa, lo firmé y quedamos en que me incorporaría el 15 de septiembre.
Así que el día 9 regresaba a Oviedo, pasé por casa, puse al corriente a Marilina de todo el serial que no le había contado para no preocuparla en su estado de madre gestante y me fui al periódico.
Poco después llegaba Josechu Desalmado.
El sabroso dialogo transcurrió de la siguiente forma:
- Andrés tenemos que ver algo que quiero implementar
- Perdona Josechu pero antes debo comunicarte algo: me voy
- ¿Te vas?
- Exacto. Hace mes y medio me dijiste que debería cambiar de forma de dirección o cambiar de empresa. Pues hago lo segundo y el próximo 15 comenzaré a trabajar con Ignacio Acha en Informaciones.
Disfruté como un enano ante su reacción. El muy cabrón tuvo la desfachatez de ofrecerme el doble de lo que estaba ganando y ahí rematé la faena:
- No se trata de dinero Josechu: se trata de ti. Vivimos en dos mundos y me quedo con el mío.
Así que el 15 de septiembre empezaba mi andadura madrileña a la que se incorporaron Marilina y las 3 niñas el primero de enero.
Pero esa es otra parte de mi pequeña historia

1 comentario:

atreyu dijo...

He leído cada una de las últimas "entradas" que has publicado, en tu blog, y me voy a permitir opinar, en general de todas y en particular de ninguna.
Observo, que tienes una cantidad de anécdotas, muy interesantes y amenas, y desearía tener tantas vivencias como tú, y, poderlas contar, con tanta hilaridad.
Gracias por compartirlas con todos.