lunes, 30 de agosto de 2010

REAL COMO LA VIDA MISMA

Transcurrían los años 70. Mi primo Francis, 4 años mayor que yo, jesuita, que ahora está en Paraguay trabajando con los indígenas, me escribe y pide que hable con su hermana, monja de las Esclavas Concepcionistas del Sagrado Corazón.
(Francis decía que vaya nombrecito que había elegido la fundadora: parecía que el Sagrado Corazón hacía concebir a sus esclavas. En fin cosas de la Non Sancta madre Iglesia.)
Agarro mi Seat 600 y rumbo a Ronda, maravilloso pueblo de la sierra malagueña. Allí acudo al convento de mi prima Pili (también mayor que yo y ya fallecida) y entro en dialogo con ella y otra monja compañera suya. Querían salir del convento y les daba miedo el encuentro con el mundo. Les ofrecí mi casa sin consultarlo con Marilina porque sabía que ella haría lo mismo y eso las decidió.
La conversación duró horas y en cierto momento me preguntan:
- ¿Dónde vas a dormir?
- Buscaré un hotel
- Puedes dormir en el convento, en la habitación destinada al cura que no está.
La habitación era sencilla pero suficiente: cama, mesa de estudio con lámpara y ducha y lavabo más inodoro.
Llega la hora de la cena y me llevan al refectorio y me colocan presidiendo la mesa.
Eran unas 10 monjas y la superiora se dirige a mí y establecemos el siguiente dialogo:
- Padre: ¿quiere usted bendecir la mesa?
- Con mucho gusto hermana pero quiero aclararle algo. Soy padre pero de 5 hijos.
- ¡Oh! Pero… ¿No es usted jesuita?
- No hermana; el jesuita es mi primo y hermano de su hermana en la Fe.
Y sin más problemas bendije la mesa en castellano.
Otro día os contaré como terminó mi prima Pili jajaja

2 comentarios:

Cristina dijo...

Pues me hice un ratito e ingresé, Andrés, ¡¡lindo reuqtelindo tu blog!!!, pasaré de nuevo apenas, pueda, tu hermoso estilo literario atrapa con gusto ¡¡felicidades desde venado Tuerto, hombre!!!

Ventolin dijo...

Queerida amiga Cristina. Ten cuidado porque tu crítica a mis apuntes me ha hecho engordar varios kilos dada tu condicion de escreitora.
Gracias y un besazo