sábado, 30 de octubre de 2010

SEXO

Cuanto más me relaciono con mis herman@s latinos, más noto la repercusión de una educación desastrosa que hemos recibido los españoles por causa de la dictadura y su maridaje con la iglesia católica. Se muere el dictador y los kioscos se llenan de imágenes de desnudos, las películas y obras teatrales usan el mismo truco para llenar las salas y nos encontramos ante una reacción infantil del niño en una confitería que quiere comer todos los pasteles sin degustar ninguno.
Desde 1976 han pasado muchos años pero todavía vivimos secuelas de aquella educación.
Los comentarios de Sánchez Dragó o del alcalde de Valladolid son pruebas evidentes de mala educación sexual.
En los animales el macho solo siente la llamada de la hembra cuando ésta entra en celo y habitualmente lo hace en una época que permita el nacimiento en primavera para que la cría se haya desarrollado lo suficiente al llegar el frio invernal.
En los seres humanos las cosas son diferentes. Pese a la doctrina romana el sexo no es algo tendente a la procreación: es un lenguaje profundo en que los humanos nos entendemos y podemos mostrar nuestra ternura, nuestro deseo de hacer feliz al otro, nuestra entrega y nuestra acogida. Y esto, en mi opinión es válido tanto para la relación hetero como la homosexual.
Cuando era novio de Marilina, ésta tenía unos desarreglos y mi futuro suegro militar y para el que yo no era santo de su devoción, me agarró un día y me dijo: mi hija (Ese sentido de la propiedad…) tiene unos desarreglos que muy probablemente la impedirán tener descendencia por lo que te libero de todo compromiso con ella.
Aquí está clara la mentalidad abracadabrante de mi suegro.
Mi respuesta creo que le dejó fuera de juego pero sigo pensando igual 50 años después: Luis, le dije, quiero casarme con Marilina para compartir con ella la vida; no para tener hijos que ya decidiremos sobre ello.
En mi criterio la perversión sexual consiste en cosificar al otro, en el egoísmo de que basta mi placer, en todo lo que no sea de mutuo acuerdo y consentimiento.

1 comentario:

atreyu dijo...

Deduzco, que cuarenta y tantos años atrás, tu papá político, se debió quedar a cuadritos, azules y blancos, que son bonitos de verdad.
Deduzco, que tu suegro, pensó, si no pudiera tener hijos, y, yo no le avisara o avisase, Andrés me lo recriminaría después, mejor le digo.
Deduzco, que ya sabes, que la imposibilidad, de hijos en el matrimonio, era motivo de nulidad, y rápido, sin preguntar.
Así como la negación a tenerlos también.
Así eran las cosas, y así se las hemos contado. Menos mal, que todo o bastante fue cambiando...