miércoles, 17 de noviembre de 2010

DE MEDELLIN A PUEBLA

En agosto de 1968 se celebró en Medellín (Colombia) la II Conferencia del CELAM y en enero de 1979 la III en Puebla (México). Fueron dos aldabonazos sobre la conciencia cristiana de Latinoamérica desde la luz del Concilio Vaticano II
CELAM significa Consejo Episcopal Latinoamericano. La pujanza de América Latina recibió al Vaticano II con los brazos abiertos. Eran tiempos en los que muchos países del Continente padecían terribles dictaduras y una parte importante de su Iglesia se alineó junto a sus pueblos y sufrió persecución y muerte.
En aquella época mi primo Francis, jesuita, fue expulsado de Paraguay y se instaló en Buenos Aires, atendiendo al principio a exilados paraguayos e involucrándose cada vez más en apoyo de los perseguidos por la dictadura argentina. La teología de la liberación abrió las ventanas de la esperanza a muchos creyentes y sembró de mártires la tierra americana. Un grupo de cristianos comprometidos recopiló el martirologio de Medellín a Puebla y esos documentos permanecieron en mi casa porque era peligroso guardarlos en países con dictaduras. España vivía en esos tiempos el apoyo de la jerarquía a movimientos políticos democráticos y los más próximos al franquismo atacaban al Presidente de la Conferencia Episcopal Española con aquel terrible grito de “Tarancón al paredón”.
Visto el panorama treinta años después, las dictaduras políticas casi han desaparecido de América Latina y los movimientos religiosos más progresistas se ven desbordados por las tendencias más integristas auspiciadas por Roma.
Para un creyente como yo es lamentable el proceso involucionista que se desarrolló en la Iglesia después del Vaticano II. Es el fruto del miedo a la libertad que tiene Roma. Ante determinadas posturas de la jerarquía, creo que son ellos los verdaderos ateos porque no creen en lo que predican y buscan apoyos materiales para sustentar su “reino espiritual”. Mi reino no es de este mundo, decía Jesús. Contemplando el último viaje de Ratzinger a España, llego a la conclusión de que “su reino” con tanta pompa y tanta exhibición de poderío no es el de Jesús.

1 comentario:

atreyu dijo...

Cada colegio, religioso o no, debe tener su ideario, tú como ya sabes la forma de actuar que tiene el mio, por serte harto conocido, sólo te lo voy a mencionar rápidamente en uno de sus artículos, "Vivir el evangelio a la luz del Concilio Vaticano II", lo cual está a años luz de lo que hay ahora.
La Teología de la Liberación, primero cubrir las necesidades y después la evangelización; de "aquello" a "esto" un abismo, quizás algunos por eso, ya no le tienen (tenemos) la misma afección al hecho religioso, que le tenían (teníamos) antes.
Antes era el fondo en las celebraciones, lo que se buscaba; ahora es más la forma, "liturgia" le llaman ellos, sus seguidores más fieles.
Hay cerca de casa, una parroquia; vosotros también tenéis una en Madrid, y a ambas se las critica; a la valenciana, por alterar el orden de la celebración de la palabra, con la del perdón; a la vuestra por no ser el pan de la Consagración sin levadura.
Si por simples cosas, nos alteramos...
Verdaderamente los viajes de los últimos Papas, ya que, los otros no viajaban, y también dan a entender claramente que no es el Reino de Jesús, el Reino de Dios, lo que nos están anunciando.
Si tú, que eres creyente, lo ves así, imagina, los que estamos al borde del abismo, o sea, ente Pinto y Valdemoro.