domingo, 21 de noviembre de 2010

MARTI

Marti
Vivía en Buenos Aires pero habitaba en el corazón de quienes tuvimos la dicha de conocerla física o virtualmente. Enfermera no se cuidaba porque se ocupaba de tantas personas que no le quedaba tiempo. Atenta a los problemas de su amada Argentina y de la querida tierra de sus cuatro abuelos los 4 del mismo pueblo en Galicia. Celta de cuerpo y alma soñaba con jubilarse en Galicia y viajar en una auto-caravana. Su vitalidad desbordante le impedía estar quieta. La enfermedad la encontró en Perú entregada a la ayuda al necesitado. Y tuvo que regresar a su Buenos Aires. No me llamaba Ventolín: para ella siempre fui el mariñeiro.
Sé que no se nos fue. Está con Breogán, en sus frondosas carballeiras con sus druidas, sus meigas y como el hada más buena de todos los habitantes de sus sueños en lo alto de la torre de Hércules oteando nuestro porvenir.
Gracias amiga del alma por todo lo que nos diste con tu amistad

2 comentarios:

NORMA dijo...

AMIGO!!!!!!!!!!!!, LO VUELVO A REPETIR.ES UN HOMENAJE REAL Y MUY GRANDE QUE SALE DENTRO DE TU CORAZÓN CON SABIDURÍA Y MAESTRIA.......

atreyu dijo...

Hubiera deseado conocerla, para que me hubiera imbuido su afán por el ser humano, el amor desinteresado fuera de pequeñas rencillas del día a día.
Allá donde estés, sabes que has cumplido con tu misión en la Tierra, ya eres Luz querida Marta, ya eres Luz...