viernes, 31 de diciembre de 2010

UN RAYO DE LUZ

Luis Inacio Lula da Silva
Hoy se acaba el mandato constitucional del Presidente brasileño. De obrero sindicalista pasó a gobernar un gran país lleno problemas. Y se retira siendo el personaje político más influyente y con más carisma en el Mundo y con un índice de popularidad en su País del 73%, cifra desconocida en cualquier otro lugar. Fue emocionante escucharle decir entre sollozos, en 2003, en su primera toma de posesión de la Presidencia: ” Y yo, que durante tantas veces fui acusado de no tener un título universitario, consigo mi primer diploma, el título de presidente de la República de mí país.”
Consiguió también el respeto de todos los líderes del Mundo. El gobierno de «Lula» se ha caracterizado por resultados económicos como la baja inflación, y alta tasa de crecimiento de PBI, como también por la reducción del desempleo, mayor división de ingresos y aumentos de la balanza comercial. En su gestión promovió el incentivo de las exportaciones y la creación de microcréditos, entre otros. Pero la medida económica más notoria ha sido la de liquidar anticipadamente el pago de las deudas con el Fondo Monetario Internacional.
Es famosa su postura declarada en 2008 ante el sistema financiero en general y, sobre todo, el estadounidense: “Nosotros limpiamos nuestra casa. Ellos no. Pasaron las tres últimas décadas diciéndonos que necesitábamos hacer nuestra tarea. Ellos no la hicieron. No quiero ser verdugo de Bush, pero necesito saber cómo debo programarme. (Los países ricos) necesitan asumir su responsabilidad (pues los países pobres) no pueden convertirse en las víctimas del casino instituido por la economía estadounidense”.
Alguien, después de leer esto, seguirá afirmando que todas las ideologías son iguales. Me gustaría escuchar sus argumentos. Mientras tanto, entre las dos políticas “iguales” de Bush y sus seguidores y la de Lula y los suyos, me quedo con ésta última. Y me quedo con la idea de que personas como Mandela en África o Lula en Brasil son focos de luz y hacen realidad dos frases:
El Sur también existe
Otro Mundo es posible

3 comentarios:

TIKAL dijo...

El ejemplo de Lula da Silva tendrían que seguirlo nuestros políticos españoles. Con Lula en España otro gallo nos cantaría.

Aquiles dijo...

Gran ejemplo el de Lula da Silva ,nuestros políticos argentinos tendrían que seguir sus pasos y no pensar en el latrocinio del pais

Cristina dijo...

¿Latrocinio dijo usted Aquiles?, ¿a quién se refiere si es tan amable? ¿podría dejar en claro su expresión? ¿Vive usted en el país o fuera del país?
Cuando un argentino deshonra a su país en el extranjero, y no fundamenta sus decires, a él se le llama cipayo. Espero haber entendido mal, o que fundamente sus decires. Con respeto, y muy agradecida: Cristina
"Cipayo
por Alexis Márquez Rodríguez

Un amable lector me pide comentar la palabra cipayo, de uso poco frecuente, pero de contenido semántico interesante. Hoy su empleo es más que todo con valor peyorativo, e incluso como una expresión extremadamente dura, casi siempre esgrimida como insulto o baldón que se enrostra a determinadas personas.

En principio, cipayo era, simplemente, un ³Soldado indio², según lo define el DRAE en su edición de 1869, cuando por primera vez el vocablo aparece en sus páginas. En la edición siguiente, de 1884, la definición se amplía ligeramente: ³Soldado indio al servicio de una potencia europea². Esta definición permanece invariable hasta la edición de 1992, en que se amplía bastante, sobre todo con el agregado de una segunda acepción: ³Soldado indio de los siglos XVIII y XIX al servicio de Francia, Portugal y Gran Bretaña. || 2. ³Despectivo. Secuaz a sueldo². (Secuaz: ³Que sigue el partido, doctrina u opinión de otro², en este caso a sueldo. DRAE).

Aunque la definición del DRAE refiere el vocablo cipayo sólo a Inglaterra, Francia y Portugal, el término se usó también para designar un soldado turco de caballería. Y en cuanto a Francia, se utilizó principalmente para nombrar los soldados de un cuerpo de caballería empleado en Argelia.

La connotación peyorativa de la palabra cipayo al parecer se comenzó a usar en Cuba y Puerto Rico, cuando aún eran colonias españolas, y se empleaba para designar al criollo que se alistaba en el ejército colonial, y en general al nativo que prestaba servicios al gobierno español. De modo que cipayo es vocablo muy vinculado históricamente con el colonialismo y el imperialismo.

Según estas definiciones, cipayo viene a ser sinónimo de mercenario, al que el DRAE define en su primera acepción de la siguiente manera: ³Dicho de una tropa: Que por estipendio sirve en la guerra a un poder extranjero². El diccionario agrega otras acepciones relacionadas, aunque indirectamente, con aquellas: ³|| 2. Que percibe un salario por su trabajo o una paga por sus servicios. (Š) || 4. Hombre que desempeña por otro un empleo o servicio por el salario que se le da². Como puede verse, estas dos últimas acepciones van bastante más allá de la primera, que es la que se da como sinónimo de cipayo.

También puede decirse que cipayo se relaciona con otro vocablo de fuerte carga semántica: sicario, definido escuetamente por el DRAE como ³Asesino asalariado². No se trata, pues, de una sinonimia propiamente, sino de una afinidad semántica. El sicario es una especie de cipayo o mercenario, pero sólo para cometer un asesinato por encargo.