lunes, 28 de marzo de 2011

EL YERNISIMO

En la madrugada del 18 de septiembre de 1968, el marqués de Villaverde casado con la única hija del dictador, perpetró un crimen médico trasplantando sin éxito el corazón de una accidentada a un pobre fontanero de 43 años en el Hospital de la Paz de Madrid. En este hospital los pacientes de corazón huían despavoridos cuando les anunciaban la visita del matarife. En esta ocasión tanto la familia de la donante como la del receptor cedieron ante la presión y las promesas de Villaverde y los suyos. Apenas hacia 9 meses del primer trasplante del mundo en Sudáfrica y la dictadura esperaba que el de Madrid diera brillo a su régimen. Pero el trasplantado duró 27 horas y las promesas de ayuda a la viuda e hija se esfumaron. La viuda terminó fregando escaleras en Madrid para sacar adelante a su hija de cuya educación prometió hacerse cargo el marqués.
Ese 18 de septiembre del 68 Marilina estaba en Asturias con las cuatro hijas (Andrés nacería al año siguiente) y yo me quedaba en el periódico hasta tarde. Así que asistí al timbre de los teletipos anunciando una noticia extraordinaria. El periódico se revolucionó y todo el mundo se lanzó en busca de información. Vana tarea: el marqués de Vallavida (así lo llamábamos) había cortado toda fuente de información y le había concedido la exclusiva a Yale periodista de Pueblo, el diario de los sindicatos franquistas. Desconozco a cambio de qué pero estoy convencido de que no fue una donación.
Decía que toda la redacción de Informaciones, diario del que yo era director comercial se puso en acción y miento: tumbado en un sofá de la sala de redacción dormitaba Manolo Alcalá, redactor de sucesos. Al fin le despertó el ruido, se enteró de lo que ocurría y salió de la redacción como alma que lleva el diablo.
Manolo no sabía conducir pero tenía gran olfato para encontrar la noticia. Avisó a un taxista amigo e inició su plan de búsqueda. La persona donante tuvo que morir de accidente en alguna carretera así que emprendió la búsqueda por la Nacional I
Cerca de Alcalá de Henares preguntó en una estación de servicio si sabían de algún accidente y… ¡¡¡DIANA!!!: Al salir de Meco en una moto con su esposo fue atropellada una joven que falleció.
Meco era entonces un pueblito de cuatro casas y una de ellas estaba abierta con luz en su interior y gente que entraba y salía: era un duelo y allí entró Manolo Alcalá.
Una hora más tarde llegaba triunfante Manolo al periódico: traía la historia de la donante, fotos de ella y su esposo y todo lo necesario para montar el reportaje con el lado humano del hecho.
A la mañana siguiente el diario Pueblo relataba los detalles quirúrgicos e Informaciones el drama de una familia que fue forzada a ser protagonista de lo que no quería ser.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues moverse con esa rapidez y olfato para dar con LA NOTICIA y sus detalles es lo que hace de alguien "PERIODISTA" de los de verdad. Lo contrario, y es casi lo normal, es ser "funcionario" de redacción. Mi enhorabuena a Manolo Alcalá y a ti por haberlo conocido. Minervina.

atreyu dijo...

Ay, madre!!
Estas noticias, me alegran, por Manolo Alcalá y el periódico en que trabajabais; por otra parte, las otras, no sé qué decirte, mi conocimiento no es del todo objetivo, ains, por qué será? será...