lunes, 25 de abril de 2011

GONZALO ROJAS

Nos ha dejado el gran poeta chileno Gonzalo Rojas. Hijo de minero que murió de silicosis como tantos mineros de mi Asturias…
Obtuvo múltiples premios, entre otros el Cervantes de las letras y el Reina Sofía de poesía.
Tiene grandes poemas de amor y erotismo pero quiero recordarlo aquí con uno dedicado a su padre:

Carbón
Veo un río veloz brillar como un cuchillo, partir
mi Lebú en dos mitades de fragancia, lo escucho,
lo huelo, lo acaricio, lo recorro en un beso de niño como entonces,
cuando el viento y la lluvia me mecían, lo siento
como una arteria más entre mis sienes y mi almohada.

Es él. Está lloviendo.
Es él. Mi padre viene mojado. Es un olor
a caballo mojado. Es Juan Antonio
Rojas sobre un caballo atravesando un río.
No hay novedad. La noche torrencial se derrumba
como mina inundada, y un rayo la estremece.

Madre, ya va a llegar: abramos el portón,
dame esa luz, yo quiero recibirlo
antes que mis hermanos. Déjame que le lleve un buen vaso de vino
para que se reponga, y me estreche en un beso,
y me clave las púas de su barba.

Ahí viene el hombre, ahí viene
embarrado, enrabiado contra la desventura, furioso
contra la explotación, muerto de hambre, allí viene
debajo de su poncho de Castilla.

Ah, minero inmortal, ésta es tu casa
de roble, que tú mismo construiste. Adelante:
te he venido a esperar, yo soy el séptimo
de tus hijos. No importa
que hayan pasado tantas estrellas por el cielo de estos años,
que hayamos enterrado a tu mujer en un terrible agosto,
porque tú y ella estáis multiplicados. No
importa que la noche nos haya sido negra
por igual a los dos.
-Pasa, no estés ahí

4 comentarios:

Zully dijo...

Qué genio de la literatura¡¡¡ Una pérdida grande. Leía que desde los 6 años, cuando quedó impactado por un relàmpago, éste y el viento siempre han estado impregnando sus letras.
Un grande que se marchó, pero qué bueno lo que sembró.

Ventolin dijo...

Así es querida amiga. Y que bueno que chilenos, ticos, uruguayos o venezolanos leamos en nuestra lengua estas maravillas

Anónimo dijo...

Descubrí a G.Rojas algo tarde porque recuerdo haber terminado ya mi carrera universitaria cuando lo leí por primera vez. Recuerdo que no me emocionó como otros poetas hispanos y quizás fue esa la razón de que taradara en volver a coger un libro suyo. Pero , quizás debido a mi mayor madurez ya, vi en él cosas que no había visto en una primera lectura. Cuando supe, ayer, su fallecimiento, me entristecí. Lo hago siempre que un literato, me guste más o menos, desparece. Dejo aquí mi recuerdo agradecido para su persona por poemas como éste dedicado a su padre. Minervina.

Ventolin dijo...

Nome cabe duda, querda paisana que mejoras con el tiempo