lunes, 27 de junio de 2011

LOS INSULTADOS

El movimiento 15-M se mantiene vivo. Y ello, como comenta certeramente Ignacio Escolar, pese a las inmisericordes calumnias que cada día brotan desde las mismas fronteras; las que apoyan las soluciones a la crisis que nunca resolvieron nada y las que ceden el mando a los poderes económicos.
Tengo la esperanza de que la antorcha encendida por este movimiento, ilumine nuestro futuro. 

De los indignados se ha dicho que son sediciosos, que son agresivos, que son pulgosos y lujuriosos, que son ilegales, que son perroflautas, que son violentos, que son delincuentes, que son unos golpistas como Tejero, que son totalitarios, que son antisistema, que tienen entrenamiento en kale borroka de ETA, que son una guerrilla urbana, que son cuatro gatos malcontados, que son niñatos enrabietados, que son batasunos, que son cachorros de Rubalcaba, que son ratas, que son insalubres, que son delirantes…
Cuesta encontrar un colectivo más insultado en menos tiempo. Y cuesta todavía más encontrar a una movilización más inmune a las calumnias. Hace un mes, cuando aparecieron en escena, las encuestas en la prensa daban un mayoritario respaldo social a este movimiento y a sus reivindicaciones. Este fin de semana, tras una durísima campaña en su contra, una nueva encuesta ha corroborado que mantienen intacto ese respaldo ciudadano; ni siquiera estas toneladas de manipulación y propaganda han bastado para sepultarlos.
Desde la derecha –de donde salen la mayoría de estos insultos–, primero elogiaron el espontáneo movimiento. Después, aseguraron que era una operación de Rubalcaba para las municipales. Más tarde los ridiculizaron como pulgosos pacifistas y por último los tacharon de proetarras violentos. Cada tres o cuatro días, más o menos, pronostican el fin de este movimiento; siempre con el mismo acierto. Como los que protestan han sido siempre los mismos, cabe preguntarse si se puede ser a la vez pacifista, violento, etarra y esbirro de Rubalcaba. La contradicción hasta en los insultos da la medida adecuada del miedo que a algunos les provoca esta protesta.

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