viernes, 24 de junio de 2011

SIN ENGAÑOS

Los que llevamos cierto tiempo navegando por internet, sabemos que conviene distinguir las voces de los ecos como decía Machado. También es necesario no generalizar los posibles inconvenientes de la navegación.
Esta mañana tomé unas cervezas en El Viejo Jabalí, mesón que está frente a nuestra casa y en la que casi todos los clientes nos conocemos. Hoy bajé solo porque Marilina quería ver como terminaba una reparación del seguro de casa. No me importa bajar solo porque siempre encuentro gente con quien hablar.
Y hoy lo hacía con un matrimonio amigo. El, 8 años menos que yo, aun trabaja y teme el vacio que le supondrá la jubilación.
Le hablé de internet y quedé impresionado de sus prejuicios. Su primera pregunta fue si lo que contaba en internet era mitad verdad y mitad ficción. Le dije: amigo Jesús: cuento lo mismo que te cuento aquí. ¿Crees que te miento? ¿Cuánto duraría nuestra amistad si lo hiciera? Pues internet no es diferente. Si un día entras en este mundo, tienes dos opciones y elige según lo que quieras encontrar: relaciones de amistad duradera y para eso tienes que ser tú mismo, o encuentros esporádicos y en ese caso mentirás y recibirás mentiras como en la vida real. Yo opté por la primera vía y estoy siendo ampliamente recompensado.  Me miraba mitad extrañado, mitad incrédulo. Espero que se lo piense y si quiere mi ayuda tendrá que optar por mi vía…      

2 comentarios:

Betty Mena dijo...

Y si elige tu ayuda y tus formas, seguramente on el tiempo, él tambien podrá gozar de amistades cómo las tuyas y tambien de la emoción que se siente cuando se da la oportunidad de conocer personalmente a esa persona que esta detrás de las letras. Quizás, él tambien pueda hacer lazos fuertes y encontrarse con una Maisa, una Guada, un Vento, un Apache y tantos otros asiiiiiiii de buena gente, cómo yo lo hice. Y cómo vos lograste. Dale, mostrale... que se puede!

atreyu dijo...

...como tiene que ser.
Cuando las amistades, no son sinceras, ni amistades, ni nada.
Como decía aquel, "¿Amigos? Compañeros de "mili", y ¡gracias!"
Por eso, una amistad auténtica, es un precioso regalo, que día a día, disfrutamos y compartimos.