domingo, 31 de julio de 2011

COMIDA ANUAL

Ayer era el día elegido y amaneció con un sol radiante, algo poco habitual este verano por estos pagos. El lugar donde comimos está en uno de los cabos que limitan la bahía de la principal playa de Gijón un lugar donde pasé muchas tarde de novio y asistí a más de una verbena en mis años mozos.
Dentro del pequeño grupo que nos reunimos hay dos orígenes: los que viven en Gijón y los que acudimos todos los veranos desde las tierras a donde nos llevó la vida. Pedro viene de Sevilla y Manolo, como yo, de Madrid.
El Padre Treceño no pudo acudir; sus 98 años se lo impidieron y lo lamentamos. A ver si llega a los 100 y lo celebramos.
Por lo demás el encuentro respondió a las expectativas aunque para mi gusto fue demasiado corto. Nos reímos, recordamos y nos encontramos mucho más jóvenes que el año pasado… ¿O no?

5 comentarios:

Maria dijo...

Celebro contigo Amigo que hayas pasado una bella jornada y seguro que están más jóvenes todos, el alma nunca envejece!! Un abrazo y beso enormes. Mariaesther

Angels dijo...

Enhorabuena por ese encuentro. Es una gran suerte poder saludar a los amigos año tras año
un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

Andrés, me alegro de que mantengáis esa costumbre año tras año. Son las pequeñas cosas que le dan a la vida mucho sentido. Celebro que os hayáis sentido felices en esa comida porque no me cabe duda de que la habéis disfrutado en la medida que se merece. Besos. Minervina.

ella dijo...

Que buena pinta tienen estos señores...

Iru dijo...

Me alegro que lo hayais pasado tan bién. A repetir el año que viene,con el corazón aún más joven que éste,claro que sí.Un abrazo.Iru