lunes, 25 de julio de 2011

SAMPEDRO Y UN TAL PEPÍN

No es ésta la primera vez que traigo al blog a José Luis Sampedro. Tuve el honor y la suerte de recibir su enseñanza en el segundo y tercer año de mi formación académica. Recuerdo haberlo encontrado en el metro madrileño pues nunca tuvo coche. Y no por razones económicas. Además de su remuneración como catedrático, era dirigente del Banco Exterior de España, banco público que financiaba las exportaciones españolas.
Siempre abogó por  una economía "más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos".
Cuando la dictadura franquista expulsó de sus cátedras a los profesores Aranguren y Tierno Galván, Sampedro, por solidaridad renunció a la suya y se autoexilió haciéndose profesor visitante en las universidades de Salford y Liverpool.
Su humanismo se desborda con su actividad literaria. De sus novelas quisiera destacar “La sonrisa etrusca” en la que un viejo partisano descubre la ternura. Su obra La vieja sirena, es un canto a la vida, al amor y a la tolerancia.
Brillantemente lúcido, ya casi centenario, ejerce su humanismo crítico acerca de la decadencia moral y social de Occidente, del neoliberalismo y las brutalidades del capitalismo salvaje.
En 2008, recibió la Medalla de la Orden de Carlomagno del Principado de Andorra
En abril de 2009 fue investido como Doctor Honoris Causa de la Universidad de Sevilla.
El 22 de julio de 2010 recibió el XXIV Premio Internacional Menéndez Pelayo por sus “múltiples aportaciones al pensamiento humano” desde sus facetas de economista, escritor y profesor.
El Consejo de Ministros de 12 de noviembre de 2010 le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España "por su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo".
Las protestas en España de mayo de 2011 lo han vuelto a poner de actualidad pues un acicate para que surgieran fue la publicación del libro ¡Indignaos! de Stéphane Hessel, cuyo prólogo en español lo escribió José Luis Sampedro.
¿Por qué cuento estas cosas? Porque un desconocido que firma Pepín de la Cuenca escribe un comentario sobre el Profesor Sampedro, a mi entrada “Los idus de agosto”.  Y como la ignorancia es muy atrevida, se permite decir que está gagá cuyo significado según la Real Academia de la Lengua es dicho de una persona de edad: Que ya ha perdido parte de sus facultades mentales, lelo.
¡Pobre Pepín! ¿Qué sabrá un burro cuando es día de fiesta?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Pepín de La Cuenca?? Espero que no sea de la cuenca del Caudal. Ya sé que hay de todo en todas partes pero preferiría que fuera otra la cuenca del susodicho Pepín.
Me habría gustado ser alumna de Sampedro pero no pudo ser puesto que mis estudios unbiversitarios fueron en Salamanca así que era imposible. Aún así, lo escucho siempre con respeto u admiración por su coherencia personal en casi todo.
Curiosamente, estuve leyendo un artículo esta mañana, mientras disfrutaba de un Ribera en una terraza al lado de la catedral, con el que estaría totalmente de acuerdo el señor Sampedro. Es un artículo de otro "indignado" , Günter Grass. Ya tuvo y tiene que pasar, el pobre Gúnter, lo suyo por decir lo que piensa desde hace tiempo. ¡Chapeau por los dos! Minervina.

Conxa Gausi dijo...

Amigo Ventolin, siempre he puesto en valor los recuerdos enriquecedores y las personas que los suscitaron.
Valorar lo valorable y olvidar la estupidez humana, que por desgracia abunda.
Tengo la novela "La sonrisa Etrusca" que leí hace mucho tiempo y que posiblemente entonces no le dí la importancia que podria tener ahora para mi, dicho lo cual no tengo mas remedio y sin esfuerzo alguno que volver a leerla.
He leido encantada tu articulo y admiro el reconocimiento que le haces a tu antiguo profesor, al igual, que desde ahora, tambien lo admiro a el.
Debo confesar que mis estudios no fueron mas allá del bachiller elemental (que no superior) y mi cultura no es tan extensa como yo hubiera querido, pero siempre intento esforzarme y a pesar de mi edad, ahí estoy. Conxa

Ventolin dijo...

Querida Conxa, ya sabes el refrán de que ser agradecido es de bien nacido. Todos los humanos recibimos la influencia de quienes nos rodean. Otra cosa es que la acojamos o no.
Creo que Sampedro es la persona que más ha influido en mi formación como persona. Me enseñó la importancia de pensar por mi mismo y buscar el sentido de las cosas. Decía con frecuencia que su asignatura se podía aprender sentándose en los bancos de las plazas y observando lo que sucedía a tu alrededor. Si tuviera que destacar algo de su carácter, mencionaría sin duda su humanismo.

atreyu dijo...

El Señor Sampedro, es un humanista, hombre sabio, buen literato, buen profesor y más virtudes, que honestamente ostenta.
Pepín, ¿quién es?
¿Qué ha pretendido con su frase?
Yo me daría con un canto en los dientes, por tener, la cuarta parte de las virtudes del Señor Sampedro, ahora mismo, sin esperar a alcanzar, su preciosa edad.
En fin, ya se sabe.
Y me queda una pregunta, ¿tendrá envidia Pepín?
Mala consejera es, la envidia, que hace decir y hacer cosas raritas.

Ventolin dijo...

Querida Julia, sabes que coincido con tu estima por una persona como Sampedro.
Respecto al sujeto llamado Pepin, no sé si es envidia pero me temo que simplemente su única neurona no da para más.