viernes, 30 de septiembre de 2011

ESCLAVITUD CONSENTIDA

Mi buena amiga Mecha me envía esta historia que no sabe si es cierta o no. En cualquier caso merecería serlo porque estamos ante una nueva esclavitud, aceptada como un progreso cuando lo que sucede es que no sabemos usar algo que puede ser muy útil en determinadas ocasiones

¡Por fin alguien lo hizo! Acabo de leer en internet que a la entrada de  algunos restaurantes europeos les decomisan a los clientes sus teléfonos  celulares. 
Según la nota, se trata de una corriente de personas que busca  recobrar el placer de comer, beber y conversar sin que los ring tones  interrumpan, ni los comensales den vueltas como gatos entre las mesas mientras hablan a los gritos.
La noticia me produjo envidia de la buena. Personalmente, ya no recuerdo lo que es sostener una conversación de corrido, larga y profunda, bebiendo café  o chocolate, sin que mi interlocutor me deje con la palabra en la boca, porque suena su celular. 
En ocasiones es peor. Hace poco estaba en una reunión de trabajo que simplemente se disolvió porque tres de las cinco
personas que estábamos en la mesa empezaron a atender sus llamadas urgentes  por celular. Era un caos indescriptible de conversaciones al mismo tiempo.
Gracias al celular, la conversación se está convirtiendo en un esbozo telegráfico que no llega a ningún lado. El teléfono se ha convertido en un verdadero intruso. Cada vez es peor. Antes, la gente solía buscar un rincón  para hablar. Ahora se ha perdido el pudor. Todo el mundo grita por su móvil,   desde el lugar mismo en que se encuentra.
 La batalla, por ejemplo, contra los conductores que manejan con una mano, mientras la otra, además de sus ojos y su cerebro se concentran en contestar el celular,parece perdida. Aunque la gente piensa que puede hablar o escribir al  tiempo que se conduce, hay que estar en un accidente causado por un adicto al  teléfono para darse cuenta de que no es así.
No niego las virtudes de la comunicación por celular. La velocidad, el don  de la ubicuidad que produce y por supuesto, la integración que ha propiciado   para muchos sectores antes al margen de la telefonía. Pero me preocupa que  mientras más nos comunicamos en la distancia, menos nos hablamos cuando estamos cerca.
Me impresiona la dependencia que tenemos del teléfono. Preferimos perder la  cédula profesional que el móvil, pues con frecuencia, la tarjeta sim funciona más que  nuestra propia memoria. El celular más que un instrumento, parece una extensión del cuerpo, y casi nadie puede resistir la sensación de abandono y  soledad cuando pasan las horas y este no suena. Por eso quizá algunos nunca  lo apagan. ¡Ni en el cine! He visto a más de uno contestar en voz baja para decir: 
"Estoy en el cine, ahora te llamo".
 Es algo que por más que intento, no puedo entender. También puedo percibir  la sensación de desamparo que se produce en muchas personas cuando las azafatas dicen en el avión que está a punto de despegar que es hora de apagar los celulares. También he sido testigo de la inquietud que se desata cuando suena uno de los timbres más populares y todos en acto reflejo nos llevamos la mano al bolsillo o la cartera, buscando el propio aparato.
Pero de todos, los Blackberry merecen capítulo aparte. Enajenados y  autistas. Así he visto a muchos de mis colegas, absortos en el chat de este  nuevo invento. La escena suele repetirse. El Blackberry en el escritorio. Un  pitido que anuncia la llegada de un mensaje, y el personaje que tengo en  frente se lanza sobre el teléfono. Casi nunca pueden abstenerse de contestar  de inmediato. Lo veo teclear un rato, masajear la bolita, y sonreír; luego  mirarme y decir: "¿En qué estábamos?". Pero ya la conversación se ha ido al  traste. No conozco a nadie que tenga Blackberry y no sea adicto a éste.
Alguien me decía que antes, en las mañanas al levantarse, su primer instinto  era tomarse un buen café. Ahora su primer acto cotidiano es tomar su aparato  y responder al instante todos sus mensajes. Es la tiranía de lo instantáneo, de lo simultáneo, de lo disperso, de la sobredosis de información y de la  conexión con un mundo virtual que terminará acabando con el otrora delicioso  placer de conversar con el otro, frente a frente.

PROFESOR NAVARRO

Ayer comentaba cómo reducir gastos sin lesionar el estado del bienestar. Hoy el Profesor Vicenç Navarro con más autoridad y conocimientos que yo, abunda en la misma idea.

Se están haciendo en España recortes muy sustanciales del gasto público social que financia las transferencias públicas (tales como las pensiones y las ayudas a las familias) y los servicios públicos (tales como la sanidad, la educación, los servicios de ayuda a las personas con dependencia, las escuelas de infancia, los servicios sociales, entre otros) que representan la mayor reducción del Estado del bienestar español que éste haya sufrido en los 33 años de democracia. Estos recortes los está realizando el Gobierno central, así como gran número de gobiernos autonómicos, habiendo sido particularmente acentuados en Catalunya.
Tres observaciones tienen que hacerse a raíz de estos hechos. Una es que ninguno de estos recortes estaba anunciado en los programas electorales de los partidos gobernantes que los están haciendo. En realidad, todos ellos subrayaron en sus campañas electorales que no realizarían recortes en las transferencias y servicios que están siendo recortados. La segunda observación es que estos recortes se presentan, tanto por el establishment político como por el mediático, como inevitables y necesarios, y responden –según tales establishments– a la presión externa de los mercados financieros, los cuales señalan la necesidad de realizar tales recortes. Este argumento de inevitabilidad y necesidad ha calado en la opinión popular como consecuencia de una promoción masiva por parte de los medios de información de mayor difusión (tanto públicos como privados) del país, que han estado respaldando tales recortes. Uno de los rotativos de mayor difusión presentó anteayer unas encuestas mostrando que, puestos a escoger, había más españoles que, para reducir el déficit, preferían los recortes a la subida de impuestos. Parecería, pues, que los recortes que se están llevando a cabo tienen el apoyo popular que los legitima.
Este argumento de inevitabilidad, sin embargo, es profundamente erróneo. Y la percepción de apoyo popular está también equivocada. Miremos primero el argumento de que los recortes tan intensos del gasto público social se deben a la presión de los mercados. La lectura de los informes de las agencias de valoración de bonos y de los mayores centros financieros muestra una variabilidad de opiniones. Así, en ocasiones expresan inquietud sobre el tamaño del déficit y de la deuda pública, pero en otras ocasiones, como ahora, muestran gran preocupación por la falta de crecimiento económico. En cuanto a la reducción del déficit, tales instituciones financieras no indican cómo debería realizarse. Una manera es mediante los recortes de gasto público social, pero no es ni la única ni la mejor manera de conseguirlo. Una alternativa es aumentando los impuestos. Así, en lugar de congelar las pensiones (con lo que se intentan ahorrar 1.200 millones de euros), se podrían haber conseguido 2.100 millones de euros manteniendo el Impuesto del Patrimonio, o 2.552 millones si se hubieran anulado las rebajas de los impuestos de sucesiones, o 2.500 millones si se hubiera revertido la bajada de impuestos de las personas que ingresan más de 120.000 euros al año, recortes de los impuestos apoyados –todos ellos– por los partidos que ahora hacen estos recortes de gastos.
O en lugar de los enormes recortes en sanidad que intentan conseguir un ahorro de 6.000 millones, podrían haber anulado la bajada del Impuesto de Sociedades de las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (y que representan sólo el 0,12% de todas las empresas), recogiendo 5.300 millones de euros. O en lugar de recortar los servicios públicos como sanidad, educación y servicios sociales (logrando un total de 25.000 millones de euros), podrían haber corregido el fraude fiscal de las grandes fortunas, de la banca y de las grandes empresas (que representa el 71% de todo el fraude fiscal), recogiendo mucho más, es decir, 44.000 millones.
O, en lugar de reducir los servicios de ayuda a las personas con dependencia (intentando ahorrar 600 millones de euros), podrían haber reducido el subsidio del Estado a la Iglesia católica para impartir docencia de la religión católica en las escuelas públicas, o eliminar la producción de nuevo equipamiento militar, como los helicópteros Tigre y otros armamentos.
El hecho de que se escogiera hacer los recortes citados sin ni siquiera considerar estas alternativas no tiene nada que ver (insisto, nada que ver) con las presiones de los mercados financieros. La reducción del déficit público podría haberse logrado revirtiendo las enormes rebajas de impuestos que han beneficiado primordialmente a las rentas superiores (una persona que ingrese más de 300.000 euros al año ha visto reducir sus impuestos durante el periodo en que España estuvo gobernada por Aznar y por Zapatero un 37%, mientras que la gran mayoría de la población apenas notó esta bajada).
El supuesto apoyo popular a tales recortes no puede derivarse de la pregunta sesgada y tendenciosa de preguntarle a la población si para reducir el déficit prefieren los recortes en el Estado del bienestar o el aumento de los impuestos. La palabra “impuestos”, sin aclarar de quién, genera siempre una respuesta predecible de rechazo. Pero si, en lugar de utilizar el término genérico “impuestos”, se utilizara el aumento de impuestos citados en este artículo, que se centra primordialmente en las rentas superiores (revirtiendo las enormes reducciones que les beneficiaron) y que no afecta a la gran mayoría de la ciudadanía, la respuesta sería opuesta a la que aquella pregunta tendenciosa indica. Que estas alternativas no tengan la centralidad política o la exposición mediática que tienen los recortes se debe a que las rentas superiores, la banca y la gran patronal, tienen mucho más poder sobre el Estado español que las clases populares, que son las que están más afectadas por los recortes.

jueves, 29 de septiembre de 2011

ABORTO

Ignacio Escolar explica por qué está contra el  aborto.

Les confieso algo: estoy en contra del aborto. Como casi todos, imagino. No conozco a nadie que esté a favor de pasar por un trance así, no creo que sea una decisión fácil. Sin embargo, puestos a elegir el mal menor, prefiero que la interrupción del embarazo sea legal y esté regulada a que las mujeres sin dinero para irse a Londres se desangren en infectas clínicas clandestinas, en manos de curanderas con perchas de aluminio retorcidas a modo de agujas. Prefiero que sea la mujer quien tenga el derecho a decidir si quiere tener ese hijo, y no su pareja, sus padres o los obispos. Prefiero un país que no sea hipócrita: un país donde las mujeres no tengan que mentir a un psicólogo y alegar daños para su salud psíquica para poder abortar, como ocurría con la anterior legislación. Y prefiero también una ley de plazos y que el aborto sea libre sólo durante las primeras 14 semanas, en vez del coladero que teníamos antes, que permitía abortar casi en el borde del parto y había convertido a las clínicas españolas en un destino turístico para el resto de Europa.
El debate ha vuelto a la campaña electoral, como en los años 80. El PP dijo el lunes que quería abolir la ley del aborto y ayer matizó que sólo pretende regresar a la que teníamos antes de la reforma, la misma a la que se opuso AP en 1985. Es un error, pero no sólo porque la postura de Rajoy no va a convencer a casi nadie: ni a los que defendemos la reforma ni tampoco a los antiabortistas, a los que volver a la ley anterior gustará poco. También porque la actual regulación –junto a las campañas a favor del condón y a la píldora del día después sin receta– ha conseguido que, por primera vez, baje el número de abortos en España. Se supone que de eso se trata.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

REDUCIR GASTOS

En distinta ocasiones he escrito sobre la necesidad que tienen los estados de recaudar más de quien más tiene para redistribuir la renta y alcanzar el estado de bienestar.
Hoy quiero detenerme en el otro brazo de la balanza: se necesita gastar menos. Y hablo de gasto y no de inversión.
¿Cuánto cuesta a cada Autonomía su televisión o sus televisiones? Cataluña y Euskadi pagan dos televisiones: una en su propio idioma y otra en castellano. ¿Por qué? Comprendo una emisión en lengua vernácula dedicada a la cultura de la Autonomía pero no es de recibo las que dedican su programación a informativos dedicados a ensalzar al Gobierno de turno. ¿Cuántos profesores o médicos podrían contratarse sin ese gasto absolutamente inútil? Los españoles tenemos acceso gratuito a más de 20 canales de todo tipo y condición. Tenemos cubierta cualquier necesidad de tipo informativo, cultural, deportivo o de simple entretenimiento. ¿Qué nos aporta la televisión autonómica? Propaganda del partido que gobierna en ese territorio ya sea Cataluña, Andalucía, Valencia o Galicia. No es justo que esa propaganda se cargue un solo profesor o médico de la sanidad pública.
¿Se puede considerar inversión a esas “embajadas” que abren nuestras autonomías en organismos internacionales? ¿Hay algún gobierno autonómico que dé cuenta a su Parlamento de los costes y logros de esas delegaciones permanentes?
Para hacernos una idea de lo que estoy hablando,  el presupuesto de Telemadrid para 2011 es de 158. El ente prevé acabar el año con la misma plantilla que el presente, 1.175 personas.
La televisión pública de la Comunidad Valenciana, Canal 9, tiene 1.800 trabajadores, una plantilla superior a Tele5 y Antena3 juntas. Acumula una deuda de 1.122 millones de euros, ingresa 20 millones de euros en publicidad y cuesta 180 millones al año.
Los últimos datos disponibles con las cuentas ya cerradas son los del 2008. Un informe de la consultora Deloitte, elaborado por encargo de la Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (Uteca), revelaba que el coste neto por hogar de la televisión pública en España ascendía en el 2008 a 127 euros, un 15,4% más que el año anterior. En cambio, los ingresos por publicidad de las cadenas públicas fueron de 59 euros por hogar, un 14,3% inferior al ejercicio anterior. En ese ejercicio, las televisiones públicas sumaron entre todas 772 millones de pérdidas, pese a haber recibido subvenciones por valor de más de 1.000 millones de euros.
Esto si se puede considerar un despilfarro en un gasto innecesario. 

SIN VERGÜENZA


Ignacio Escolar escribe en su columna del diario “Público”

En qué piensan los mercados

 Sinceridad brutal |
La BBC emitió una entrevista con un agente de bolsa de la City londinense, Alessio Rastani. Hay que verla, escucharla, observar el lenguaje no verbal del entrevistado: su media sonrisa, su pelo engominado, su corbata rosa y su manera de levantar sólo una ceja. Pregunta la entrevistadora sobre la crisis del euro y las medidas que estudia la UE: “¿Qué haría más felices a los inversores? ¿Qué les haría sentirse más seguros?”. Su respuesta es más descarnada y brutal que el más revolucionario de los alegatos antisistema:
“Personalmente, creo que da igual. Soy un operador financiero, a mí no me preocupa la crisis. Si veo una oportunidad para ganar dinero, voy a por ella. Nosotros, los brokers, no nos preocupamos de cómo arreglar la economía o de cómo arreglar esta situación. Nuestro trabajo es ganar dinero con esto. Personalmente, he estado soñando con este momento desde hace tres años. Tengo que confesarlo, yo me voy a la cama cada noche soñando con una recesión, soñando con un momento como éste. Hay mucha gente que no lo recuerda, pero la depresión de los años 30 no fue solamente el crash de los mercados. Había gente preparada para hacer dinero con ese derrumbe. (…) Si sabes lo que hay que hacer, puedes ganar un montón de dinero. (…) Este no es el momento de confiar en que los gobiernos van a arreglar las cosas. Ellos no gobiernan el mundo. Goldman Sachs gobierna el mundo”.
Ni el Gordon Gekko que encarnó Michael Douglas en la película Wall Street habría explicado con más crudeza cómo piensan algunas de esas personas a las que metafóricamente llamamos “los mercados”. Que no se nos olvide: todos ellos, quienes provocaron la crisis y quienes hoy se lucran con ella, son sólo seres humanos. Aunque suenen así de deshumanizados.

martes, 27 de septiembre de 2011

MI BLOG

Este blog está abierto a quien quiera entrar pero está hecho fundamentalmente para la gente que quiero.
Y la gente que quiero no es como yo: en general es mejor. Por eso ni se me pasa por la imaginación intentar convencerla de mis más profundos sentimientos. Respeto los suyos como algo sagrado aunque esta palabra case mal con mis amistades agnósticas o ateas.
Pero si deseo aclarar algo que para mí es evidente: ninguna organización mantiene entre sus miembros un volumen tan autocrítico.  Me mantengo en la iglesia que me ilumina y esa no es precisamente la inspirada por Roma. Hablo de la iglesia peregrina en la que creyentes como Casaldaliga o Romero, Ellacuría o Kung siguen lo que Jesús nos dijo en el sermón de la montaña y creen, creemos, en ese Dios tan bien reflejado en la parábola del hijo pródigo. No creemos en ese dios que parece un guardia de la circulación indicándonos por donde debemos conducir.
Creemos en el Dios amor, en el Dios perdón, el que nos muestra que todos somos hermanos y, a partir de ahí, nuestra libertad nos lleva a vivir amando, perdonando y siendo hermanos o no.
Y quien vive así, sin necesidad de hacer referencia a Dios, PERFECTO porque la fe es gratuita y no necesaria para ser una buena persona.   

CUBA

En Europa es fácil leer las críticas de los neo conservadores sobre Cuba.
Un organismo tan neutral como UNICEF confirma que Cuba es el único país de América Latina donde no hay niños desnutridos pese al salvaje embargo gringo… 

UNICEF confirma que Cuba es el único país de América Latina sin desnutrición infantil
Kaosenlared Cuba
En el último informe de UNICEF titulado de “Progreso para la Infancia un Balance sobre la Nutrición”, determinó que actualmente en el mundo existen 146 millones de niños menores de cinco años con problemas de graves de desnutrición infantil. Ninguno es cubano. Para el 2015 eliminarán la pobreza.
En el último informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) titulado de “Progreso para la Infancia un Balance sobre la Nutrición”, determinó que actualmente en el mundo existen 146 millones de niños menores de cinco años con problemas de graves de desnutrición infantil. De acuerdo con el documento, 28% de estos niños son de África, 17% de Medio Oriente, 15% de Asia, 7% de Latinoamérica y el Caribe, 5% de Europa Central, y 27% de otros países en desarrollo.
Cuba sin embargo no tiene esos problemas, siendo el único país de América Latina y el Caribe que ha eliminado la desnutrición infantil, todo esto gracias a los esfuerzos del Gobierno por mejorar la alimentación, especialmente la de aquellos grupos más vulnerables. Además, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) también ha reconocido a Cuba como la nación con más avances en América Latina en la lucha contra la desnutrición.
Esto se debe a que el Estado Cubano garantiza una canasta básica alimenticia y promueve los beneficios de la lactancia materna, manteniendo hasta el cuarto mes de vida la lactancia exclusiva y complementándola con otros alimentos hasta los seis meses de edad. Además, se les hace entrega diaria de un litro de leche fluida a todos los niños de cero a siete años de edad. Junto con otros alimentos como compotas, jugos y viandas los cuales se distribuyen de manera equitativa.
No por nada la propia Organización de las Naciones Unidas, (ONU) sitúa al país a la vanguardia del cumplimiento de materia de desarrollo humano. Y por si fuera poco para el año 2015, Cuba tiene entre sus objetivos eliminar la pobreza y garantizar la sustentabilidad ambiental.
Y todo esto pese a 50 años de embargo, bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos.
(Información recibida de la Red Mundial de Comunidades Eclesiales de Base)

lunes, 26 de septiembre de 2011

¿EN NOMBRE DE QUÉ DIOS?

Hace aproximadamente 70 años que me enseñaron las obras de misericordia según la “Santa Madre Iglesia” Entre ellas estaban dar de comer al hambriento, vestir al desnudo o dar posada al peregrino.
Años más tarde me enteré de que san Anselmo llamaba a la iglesia “la casta meretrix” o casta puta dicho en lenguaje inteligible.
Parece por lo que leo a Raquel Seco en El País que la iglesia de Ciudad Real tiene más de puta que de casta…

El Obispado de Ciudad Real desahucia de su piso a una familia por impago
Raquel Seco
El País
La Diócesis subraya que ha pagado luz, agua y comunidad durante estos meses
Nueve personas habitaban el piso, cuyos impagos superan los 5.000 euros, según el Obispado
La familia, con cinco niños, vive en el portal del edificio desde este miércoles
El Obispado de Ciudad Real ha desahuciado de su piso a una familia de nueve miembros, incluidos cinco menores. Desde este miércoles viven en el portal del edificio, en la calle Libertad, con el temor de que los servicios sociales se lleven a los niños, de entre cinco y 13 años.
Purificación Flores, la abuela, explica que la familia dispone de escasos ingresos, procedentes de dos pensiones de invalidez, y se queja de que el administrador de la propiedad, sacerdote, no ha tenido piedad de su mala situación económica, a pesar de que le propusieron pagar “poco a poco” la renta, de 450 euros mensuales por un piso de cuatro habitaciones.
Purificación Flores asegura que intentó pagar “poco a poco” la renta, de 450 euros por cuatro habitaciones
“En enero empezaron a irnos las cosas mal. Escribí una carta al obispo, estaba confiada en que iba a hacer algo. Cuando fuimos a ver al administrador de la vivienda, el cura nos recibió en la puerta”, recuerda Flores, que vivía en el piso desde el noviembre pasado con su marido, jubilado, dos hijos y cinco nietos. La mujer, de 59 años, llora al teléfono mientras explica que se ha hecho cargo de los niños desde que nacieron. “No tengo ni para pagarme una pensión”, asegura. Según Flores, los únicos ingresos que entran en la casa son los 300 euros mensuales que cobra uno de sus hijos por invalidez y los 800 por otra pensión de su esposo, de los que les retienen 200 por un antiguo crédito. Niega haber recibido ayudas de Cáritas, como dice la Diócesis, aunque sí alguna ayuda puntual de la Concejalía de Asuntos Sociales.
El Obispado da una versión muy diferente. Argumenta que ha actuado de buena fe, haciéndose cargo incluso de los gastos de luz, agua y cuota de comunidad durante estos meses. En estos momentos, la deuda acumulada ya supera los 5.000 euros.
Lamentamos que la familia haya agotado los plazos hasta llegar a esta situación
El Seminario Diocesano, propietario, “concluye anualmente el ejercicio económico con déficit y tiene dicho piso como fuente de ingresos para su sostenimiento económico”, señala. Por ello, “en varias ocasiones, en diálogo personal y por carta, se les ha pedido que abandonen el piso por los sucesivos impagos. Después de ser requeridos a un acto de conciliación al que no acuden, el Juez dictó sentencia firme en el mes de junio instándoles a que abandonasen el piso”, ha apuntado la Diócesis en un comunicado. “Lamentamos que la familia Pardo haya agotado los plazos hasta llegar a esta situación y no haya querido buscar soluciones en ningún momento”, ha comentado. “Hemos agotado todos los recursos a nuestro alcance”, recalcan.



LETIZIA Y DANIEL

Daniel Serrano es periodista y esta carta es uno de los textos de Papacuéntameotravez, su último libro, muy recomendable.

Querida Letizia. Supongo que recordarás cuando compartíamos, en aquella CNN+ que (¡ay!) no volverá, los padecimientos propios de todo joven periodista. Horarios infames, jornadas inacabables, comidas a destiempo, más ginebra de la conveniente, humo de cigarrillos, el madrugón en pos de la noticia, cuando nuestro oficio consistía en algo tan simple que se definía en tres palabras: ve y cuéntalo.
Querida Letizia. Supongo que te recordarás como eras en aquel otoño (no el último de Neruda y sin boina gris). Eras la chica republicana que vivía en Rivas, enclave rojo de la periferia madrileña. El tiempo, implacable, nos convierte en otros. Aunque, a la vez, es curioso, jamás dejamos de ser los mismos. Una paradoja extraña.
Querida Letizia. Te escribo estas líneas porque creo que es la hora del Debate Republicano. La III República ha de convertirse en una posibilidad que encajar en la agenda política de los próximos años. La Santa Transición concluyó hace mucho y se acerca lo que, en tiempos del franquismo, se llamó «hecho sucesorio». Es decir, el fin de la monarquía de Juan Carlos I y el advenimiento de la monarquía de Felipe VI.
Querida Letizia. No existe una monarquía moderna. La monarquía es, por esencia, feudal. Los reyes no molestan, sostienen los partidarios del sistema monárquico. Pobre argumento pero válido. Eso sí, válido sólo para aquellos a quienes no moleste que la Jefatura del Estado permanezca en manos de una sola familia a perpetuidad. Muchos somos, a izquierda y derecha, quienes creemos que eso no es admisible.
Querida Letizia. Si llegara el momento del cambio, te afectaría, claro, pero no ha de ser tan traumático como parece. La existencia es un continuo reinventarse. Y si tú pudiste reinventarte en princesa, no te resultará difícil volver a ser la chica que vivía en Rivas.
Por cierto, tienes dos crías preciosas. Enhorabuena. Un beso.

domingo, 25 de septiembre de 2011

CLASE MEDIA

Clase media     
medio rica
medio culta
entre lo que cree ser y lo que es
... media una distancia medio grande
Desde el medio
mira medio mal
a los negritos
a los ricos
a los sabios
a los locos
a los pobres
Si escucha a un Hitler
medio le gusta
y si habla un Che
medio también
En el medio de la nada
medio duda
como todo le atrae
(a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida)
sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan
(medio en las sombras)
a veces, sólo a veces, se da cuenta
(medio tarde)
de que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina
Así, medio rabiosa
se lamenta
(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza
a entender
ni medio
(Mario Benedetti)

sábado, 24 de septiembre de 2011

PRESIDENTAS

Va siendo hora de que la vieja Europa descienda de su Olimpo y atienda a las lecciones que le llegan de Latinoamérica. Dos mujeres y dos grandes países, nos están enseñando el camino hacia un nuevo Keynes y se olvidan con éxito de las experiencias neoliberales implantadas por Pinochet y demás adoradores de las doctrinas de Chicago.
Juan José Millás lo describe con su habitual agudeza gallega en El País:

Se abren nuevas librerías en Buenos Aires, en Rosario, en Córdoba, en Mar de la Plata. Y el vino ha mejorado mucho. Otra señal emergente. Un viejo ciego borgiano podría ironizar en el bar Británico, en la esquina ilustrada con quiosco de prensa de la plaza Lezama: "Por mí apaguen la luz que seguiré leyendo". Y otro que se parece a Roberto Arlt añade: "¡Y bebiendo!". Pero no se apagan las luces. Ya nadie en Argentina piensa en colocar aquel letrero del adiós: "El último, que apague la luz".
En su Diario de Irlanda, Heinrich Böll pasa en bicicleta por delante de una cabaña, el amigo campesino ya no está, y él se muestra extrañado de que haya dejado la botella de leche en la puerta y la luz encendida. Una vecina comenta: "Es verdad, se ha dejado la luz encendida. Pero qué más da: no le van a enviar el recibo a Australia". Hay lugares donde nunca hay que dejar apagada la luz porque siempre se vuelve. Mientras Europa se achica, se marchita, provinciana y huraña, cosmopaleta, con su seudo-Unión convertida en un remedo contable del Sacro Imperio Franco Romano Germánico, en la América Latina se encienden nuevas luces y se ensaya un cosmopolitismo de la diversidad, un local universal. Mientras en Europa estamos atentos como ovejas negras a las tijeras de frau Merkel, y a las tijeritas de doña Espe, en América Latina está cambiando de verdad la política en un proceso en que destacan dos mujeres. Cristina Fernández, en Argentina, y Dilma Rousseff en Brasil. Es también mujer la presidenta del Banco Central argentino, la economista Marcó del Pont, de 50 años, con un discurso de aliento keynesiano frente a los trileros neoliberales. Así, Argentina y Brasil han convertido en eje de la acción estatal la inversión en educación pública. Y están levantando el vuelo, mientras aquí nos disponemos a vender hasta el alma.

CUIDADO

JUAN JOSÉ MILLÁS escribe en su columna de El País:

¿Puede una sutileza ser brutal y sutil una brutalidad?
Sin duda. La andanada de Esperanza Aguirre contra la gratuidad de la enseñanza pública pertenece a este género paradójico. En política, la brutalidad sutil recibe también el nombre de globo sonda. Lancemos un poco de metralla y luego, si la reacción es muy fuerte, decimos que se trató de un lapsus, incluso de un lapsus linguae, que queda culto. La sutileza brutal desarma a sus víctimas, que no saben a qué carta quedarse. Una brutalidad sutil es que quienes pretenden acabar con el Estado provengan en gran parte de sus filas. Opositan, se apuntan a un partido, pillan escaño, se largan de excedencia y una vez fuera de la estructura, aunque con la carta del regreso en la manga, vuelven a entrar, en esta ocasión como termitas. La termita es un bicho sutilmente brutal. Durante años, solo aprecias de ella esos pequeños cerritos de viruta que hasta tienen su gracia. Es sutil, porque no se deja ver y es brutal porque te arruina el esqueleto. Cuando la termita asoma, el edificio se ha venido abajo. Otro ejemplo de brutalidad sutil es el de ensalzar por las mañanas las virtudes de los profesores para calificarlos de vagos por las tardes. O proclamar el martes que la enseñanza es una inversión fundamental para tratarla el miércoles como un gasto superfluo. La brutalidad sutil sume al oyente en la parálisis propia de quien recibe órdenes contradictorias. Rajoy, experto en sutilezas brutales como la de los hilillos de plastilina, echa pestes del impuesto sobre el patrimonio, pero no lo eliminará de ganar las elecciones. ¿A qué juega? A la termita, a sondear al electorado, que si no responde hoy a esta contradicción comulgará mañana con ruedas de molino. Las palabras de Aguirre sobre la gratuidad de la educación parecen eso, un montoncito de serrín. ¡Pero cuidado!

viernes, 23 de septiembre de 2011

MISCELANEA

Leído en varios lugares:

El Vaticano “es de los pocos Estados que no ha suscrito aún la Convención de Derechos Humanos de la ONU”.

¿Será consciente Rubalcaba de que los 1.000 millones de euros que se recaudarán con el impuesto de patrimonio son el chocolate del loro comparado con los 6.000 millones anuales que nos cuesta a todos los españoles la financiación de la Iglesia católica? El apartado 5 del artículo 2 de los Acuerdos con la Santa Sede, firmados en 1979, dice: “La Iglesia católica declara su propósito de lograr por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades”.
Nunca una Misa debiera ser la simple repetición de un rito, el recital de unas plegarias mecánicamente aprendidas. No lo es ciertamente la Misa de la Tierra sin Males, que nació en el año 1978, declarado en Brasil el “Año de los Mártires de la causa indígena”, para celebrar la muerte de millares de indios sacrificados en 1756 por los imperios de España y Portugal. BENJAMÍN FORCANO
En todo 2005, hubo en España apenas cien actuaciones contra blanqueo de dinero. Las acciones policiales contra ese delito aumentaron año tras año y, este 2011, antes de acabar el año, ya son 175, en solo mueve meses. Se dispara el blanqueo que oculta miles de millones. Para no pagar siquiera los disminuidos impuestos que hoy gravan beneficios de grandes empresas (o no tan grandes), corporaciones, banca y grandes fortunas. Pero ese blanqueo no sería posible sin paraísos fiscales donde se ocultan esos miles de millones. Xavier Caño Tamayo
México marcha por un futuro sin otros 50.000 asesinados:
La Caravana del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad emprendió el viernes una nueva marcha, esta vez hacia el sur del país, allí donde el narco se mezcla con la violencia del Estado, la paramilitar. En Acapulco, por ejemplo, 300 colegios permanecen cerrados por la violencia, después de que la extorsión llegara hasta los alumnos y profesores que tienen pagar cuotas para no ser atacados.


A diez años después de la respuesta a los atentados del 11-S con la 'guerra contra el terrorismo', el resultado no puede ser más nefasto.
Desde entonces, este agosto ha sido el mes más sangriento en Afganistán, en Irak quedan más de 42.000 instructores militares estadounidenses y Pakistán libra una guerra en contra de su población en nombre de Washington.

EL CHOCOLATE DEL LORO

Mi paisana Ángeles Caso escribe desde Asturias su columna para “Público”:

 Grecia anuncia nuevas medidas para hacer frente a su crisis: con el aplauso de la UE y del FMI, el Gobierno echará a la calle a 50.000 funcionarios, recortará los sueldos de los restantes y asestará un duro golpe a los ancianos y los más desprotegidos bajando las pensiones y subiendo el impuesto del combustible para las calefacciones. El invierno a la sombra del Olimpo tiene muy mala pinta. Lo de aquí, ya lo estamos viendo: hachazos a la enseñanza, a la sanidad, a la aplicación de la Ley de Dependencia, a la justicia. Congelaciones de salarios públicos, pensiones y ayudas, etc., etc., etc.
Los poderosos se han empeñado en que la mejor manera de ahorrar gastos radica en putear a “los de abajo”. En cambio, no parece que las administraciones ahorren casi nada, por ejemplo, en armamento, grandes edificios, viajes prescindibles, cochazos, fiestorros, comilonas, publicaciones institucionales, invitaciones a actos en papel de primera calidad, derroche de energía eléctrica en despachos y locales o sueldos de altos cargos y asesores, etc., etc., etc.
Claro que todo eso, ya saben, no es más que el chocolate del loro, según nos hacen saber una y otra vez a los “demagogos” que decimos esas cosas. Acabo de enterarme de que los nuevos parlamentarios dispondrán de ordenador fijo + ordenador portátil o iPad + iPhone o BlackBerry + un bono de 3.000 euros anuales para taxis. Sólo en taxis, diputados y senadores se gastarán al año 1.830.000 euros de nuestros impuestos. Una bagatela que no sirve para nada, puro cacao. Aunque me temo que, con tanto chocolate, el loro a estas alturas debe de parecer un Velociraptor…

jueves, 22 de septiembre de 2011

¿EXISTE LA LUCHA DE CLASES?

Entiendo que para muchas personas pueden ser temas poco “divertidos” pero sé que son necesarios para sobrevivir en este mar de ideas confusas que premeditadamente nos llegan desde la mayoría de los medios de comunicación, tanto en América como en España.
Por otra parte, el Profesor Navarro, escribe con mucha claridad y poco oscurantismo tan utilizado por los que menos saben para ocultar sus carencias.
Querid@ lect@r: te recomiendo vivamente que leas este documento:

Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra

Warren Buffet es uno de los ricos más superricos de EEUU y del mundo. Se caracteriza por ser inteligente, por conocer muy bien la realidad que le rodea y por hablar muy claro, frecuentemente en contra de la clase social a la que pertenece. Es, como The Wall Street Journal lo define, un “traidor a su clase”. Entre sus declaraciones, la más citada por los no ricos es aquella en la que indicó que, en contra de aquellos que creen que ya no hay clases sociales en EEUU (y que, por lo tanto, asumen que el concepto de lucha de clases es anticuado e irrelevante), la realidad que él conoce es que sí que hay clases sociales y que también existe una lucha entre ellas en la que su clase –los superricos– gana cada día a costa de los intereses de la mayoría de la población, que consigue sus rentas a partir del trabajo en lugar del capital.
Tal señor escribió recientemente un artículo en The New York Times, Stop Coddling the Super-Rich (Basta de mimar a los superricos, 15-08-11), en el que explicaba los impuestos que él paga comparándolos con los que pagan los empleados de su compañía (él es un inversor financiero). Señala que pagó este año en impuestos 6.938.744 dólares, lo cual, señala, es una cifra más que respetable. Pero tal cantidad es menos del 17% de sus ingresos anuales, un porcentaje mucho menor que el de sus empleados, cuyo porcentaje varía desde el 33% al 41%, con un promedio (de los empleados de su despacho) de un 36%. Considera, con razón, que ello no es justo. Y subraya que los superricos no están contribuyendo al sacrificio general que el Gobierno federal de EEUU está pidiendo de todos los ciudadanos para salir de la crisis. A ninguno de los superricos se le ha pedido hasta recientemente que haga ningún sacrificio, y ello a pesar de que –tal como señala Buffet– la crisis les ha ido muy bien a los superricos.
¿Y cómo puede ser que paguen mucho menos en impuestos que la clase trabajadora y que las clases medias? Buffet lo dice claramente. La mayoría de su renta deriva de los beneficios que consigue de sus inversiones (la mayoría inversiones financieras). Es decir, es dinero de lo que antes se llamaba el capital financiero. Subraya Buffet que los impuestos sobre las rentas del capital (como el Impuesto de Sociedades) gravan mucho menos que las rentas del trabajo, lo cual le parece una profunda injusticia. Según él, todas las rentas, tanto las derivadas del capital como las derivadas del trabajo, deberían gravarse por igual, sin privilegios (como ocurre ahora) a las rentas del capital, que se gravan mucho menos. En realidad, no sólo gravan menos, sino que incluso han ido descendiendo más y más, bajo el argumento de que disminuir tales impuestos al capital facilita la creación de puestos de trabajo. La sabiduría convencional en el conocimiento económico –que, en general, está sesgado a favor de las rentas del capital– promueve políticas que favorecen estas últimas a costa de las rentas del trabajo, argumentando que es necesario incentivarlas para conseguir más inversión y más empleo. Pero, como Buffet señala en su artículo en The New York Times, los ingresos derivados del capital han crecido astronómicamente para los superricos, a la vez que los impuestos sobre tales rentas han ido disminuyendo y, sin embargo, la creación de puestos de trabajo en EEUU ha sido menor que antes (de 1950 a 1980) cuando las rentas del capital se gravaban mucho más que ahora.
En realidad, las políticas fiscales que definen quién paga impuestos y en qué cantidad no vienen definidas por factores económicos, sino por factores políticos, lo cual quiere decir por el poder e influencia que distintos colectivos de personas tienen en nuestras sociedades sobre las instituciones políticas (y mediáticas). Y de estos colectivos, los ricos y superricos (lo que solía llamarse la clase capitalista o burguesa, términos hoy abandonados por considerárseles anticuados) son los más influyentes. El hecho de que no se hable de clases sociales y lucha de clases en España se debe precisamente a su enorme poder sobre las instituciones políticas y mediáticas. Como consecuencia, la versión convencional de la estructura social de nuestros países afirma que las clases sociales básicamente han desaparecido, puesto que la mayoría de ciudadanos pertenece a la clase media, aceptando que por encima están los ricos –la clase alta– y por debajo los pobres –la clase baja–. Por lo demás, hablar de clase capitalista o burguesía, pequeña burguesía, clase media y clase trabajadora (la mayoría de la población) se considera ser muy anticuado. Las ciencias sociales, sin embargo, son ciencias. Y la clase social es una categoría científica. Y en ciencia no debe confundirse antiguo con anticuado. La ley de la gravedad es muy antigua, pero no es anticuada. Si lo duda, salte de un cuarto piso y lo verá. Y esto es lo que está ocurriendo a gran parte de las izquierdas gobernantes. Están saltando del cuarto piso y están cayendo en picado.
El famoso dicho del presidente Zapatero de que “bajar impuestos es de izquierdas”, continuando unas políticas iniciadas en España por el Partido Popular, ha favorecido enormemente a la clase capitalista (es decir, aquel colectivo que deriva sus rentas del capital), que como bien dice Buffet, existe. Y los datos de la Agencia Tributaria española así lo documentan. Mientras que los ingresos al Estado derivados de la gravación a las rentas del trabajo han ido aumentando desde 2006 (pasando de representar 430.428 millones de euros en 2006 a 494.431 millones de euros en 2010), las derivadas del capital han descendido considerablemente, pasando de 75.027 millones de euros a 53.455 millones de euros, y ello en gran parte, como consecuencia de las bajadas de impuestos, sobre todo a las rentas superiores y del Impuesto de Sociedades. ¿Dónde está la versión española de Buffet?

miércoles, 21 de septiembre de 2011

ALBERTO MONCADA

Alberto Moncada, nacido en 1931, fue miembro del Opus Dei desde el año 1953 hasta que abandonó esa “institución” en 1969. Desde entonces ha publicado más de una veintena de libros explicando interioridades de esa secta.
Este es su Comunicación en el XXXI Congreso de Teología de la Asociación de Teólogas y Teólogos Juan XXIII


La evolución del Opus Dei
Tensiones entre el Papa y la Obra
Se marchan los mejores y apenas hay nuevas entradas de solteros
El Opus Dei ha evolucionado bastante a lo largo de su historia tal y como explico en mi reciente libro del mismo título. En el primer franquismo, años cuarenta y primeros cincuenta, la religión ocupaba un lugar importante en España y no solo por la alianza de los eclesiásticos con la dictadura sino porque, en un país pobre, sin televisión, sin dinero, los actos religiosos gratuitos ocupaban el ocio de hombres y mujeres.
En la Facultad de Derecho de Madrid, los jóvenes estudiábamos mucho, apenas había otra cosa que hacer y los piadosos recibían la influencia del Padre Llanos que predicaba la solidaridad con los pobres o de Raimundo Panikker, que proclamaba la intelectualidad católica.
Un ministro amigo entregó al Opus el CSIC y allí se desarrollaron muchas vocaciones científicas aunque el pensamiento filosófico era imposible, entre otras razones por la censura de lecturas que se practicaba en la organización y que tenía, y tiene, un índice de libros prohibidos mayor aún que el del Vaticano.
A mediados de los años cincuenta, y ante las necesidades materiales y apostólicas con las que se enfrentaba, Escrivá impulsó un asalto al poder político y económico, previo al eclesiástico, porque el Vaticano, Pablo VI, Juan XXIII, no veía con simpatía su fundación. Tampoco los falangistas ni los democristianos apreciaban al Opus en España.
Sin embargo, bajo la protección del almirante Carrero Blanco, el hombre de confianza de Franco, miembros del Opus, Navarro Rubio, Ullastres, López Rodó, López Bravo se hicieron cargo de la política económica transformando el anterior proteccionismo de Estado en el modelo capitalista convencional.
Igualmente se crearon muchas empresas dependientes de los mandos del Opus y la organización creció y se expansionó fuera de España aunque perdió ese perfil intelectual anterior.
El nuevo paradigma de numerario era el ejecutivo eficaz. Pero vinieron los conflictos y el episodio Matesa, entre otros, descalabró también esa etapa que fue sustituida por una tercera, consistente en la creación de una red de centros educativos.
Renegando de sus principios, “nunca tendremos colegios”, el Opus los estableció en todas las capitales de provincia españolas y latinoamericanas. Son colegios sin integración de género y se dirigen a formar a los hijos de las clases pudientes, heredando el cometido que ya no quieren para sí los jesuitas. Y así la mayoría de los numerarios se convirtieron en maestros de escuela.
De su sector educativo, destacan las Escuelas de Negocios. El IESE de Barcelona es considerado como una de las mejores de Europa. Las Escuelas de Negocios del Opus, media docena entre España y America Latina, proclaman el fundamentalismo económico en su versión neoliberal.
La doctrina religiosa del Opus es, sin duda, conservadora pero sin que nadie del Opus haya aportado nada al conservadurismo teológico. Desde que se marchó Panikker, no hay teólogos del Opus dignos de tal nombre. Pero las Escuelas de Negocios forman miles de gerentes indoctrinados en el neoliberalismo económico, un tipo de fundamentalismo paralelo al teológico aunque más efectivo socialmente.
En realidad el Opus más que un grupo fundamentalista, neoconservador, es un grupo sectario caracterizado por:
1º La creación de un mundo propio donde sus miembros solteros cumplen una serie de reglas muy minuciosas que les convierten casi en “robots” teledirigidos.
2º La obediencia al superior es básica y los superiores son elegidos sobre todo por su lealtad.
3º Se persigue al que disiente o abandona, tratando de hacerle difícil su incorporación a la vida ordinaria, especialmente a través de presiones económicas.
4º Hostilidad hacia el resto de los grupos católicos y un empeño por la conquista del poder eclesiástico, favorecido por el Papa polaco, que canonizó a Escrivá en tiempo record y otorgó al Opus un estatuto especial de independencia de los obispos.
Cuando pueden, los obispos del Opus tratan de imponer censuras y controles como hace el cardenal de Lima, Monseñor Cipriani, numerario, que está tratando de acabar con la autonomía académica de la Universidad católica del Perú, una de las más antiguas y prestigiosas de América Latina.
Pero el sectarismo del Opus está produciendo una gran desbandada. Se marchan los mejores y apenas hay nuevas entradas de solteros. Solamente los alumnos de sus colegios se hacen del Opus y ello por poco tiempo. Ya no hay nombres importantes del Opus en política o en economía aunque sus jefes son capaces de manipular la información.
Cuando se produjo la beatificación de Escrivá, el periódico El País me pagó un viaje a Roma y publicó un análisis bastante crítico. Pero al producirse la canonización ya habían funcionado los teléfonos y desapareció la crítica, algo que llega hasta hoy. Rafael Termes, numerario, fue presidente de la patronal bancaria por mucho tiempo y publicaba frecuentemente artículos en El País y no necesariamente sobre economía sino de propaganda del catolicismo tradicional.
Hoy se empiezan a percibir tensiones entre el Papa Ratzinger y el Opus al haber llegado al Vaticano muchas denuncias sobre el sectarismo opusdeísta y, sobre todo, sobre el régimen interno de dirección espiritual, contrario a las normas eclesiásticas.

martes, 20 de septiembre de 2011

MATEMÁTICAS

"No es lucha de clases, son matemáticas"
Esta es una excelente frase de Obama al presentar su proyecto de elevar la contribución de los más ricos a la disminución del déficit USA en 4 billones de dólares.
Está preconizando la salida de la crisis por la vía del aumento de los ingresos a través de la aportación de los poderosos, frente a la reducción del estado del bienestar.  Es la fórmula aplicada en 1932 cuando las mayores fortunas en USA pasaron a ser gravadas con un 63% frente al 25% y así salieron de la gran crisis.
La mentalidad de los neo liberales es tan estrecha que son incapaces de darse cuenta de que a más empleo, más consumo y por ende más producción de las empresas y, lógicamente más beneficios empresariales.
En los países europeos, la mayor parte del presupuesto se dedica a sanidad, educación y beneficios sociales. Por mucho que se restrinja el resto, y es necesario reducirlo, no será posible reducir el déficit. Caben pues dos caminos para resolver el problema: aumentar los ingresos o disminuir las prestaciones sanitarias y educativas. La derecha elije esta solución mientras la izquierda prefiere la primera. No es lucha de clases, son matemáticas.

lunes, 19 de septiembre de 2011

INFORMACIÓN MANIPULADA

Recuerdo la época en la que en nuestra casa solo había una radio: la de mi padre. Hoy la tiene mi hijo como recuerdo.
Ahora hay radios por todas partes, coches y teléfonos incluidos. También televisores y ordenadores nos bombardean con información. Los diarios de papel tienen sus ediciones digitales que actualizan constantemente. Pero me pregunto si tantas posibilidades de información nos conduce a estar mejor informados o más manipulados. Lo cierto es que debemos estar ojo avizor para defendernos de informaciones interesadas. Con demasiada  frecuencia, confundimos la alta tecnología de los medios de información con su fiabilidad.
Y los medios tienen dueños y los dueños tienen intereses y los defienden no siempre de forma ética.
Nos conviene observar las noticias con cierta perspectiva. Hoy escuché que los servicios sanitarios de las distintas comunidades autonómicas  deben a los laboratorios fabricantes de medicamentos una media superior a 600 días.
Lo que no leí ni escuché es la posible repercusión de los atrasos en los pagos sobre nuestros bolsillos. Y la tiene. Los laboratorios farmacéuticos no son hermanas de la Caridad. Si tardan en cobrar, incrementarán el precio del producto para compensar la financiación a tan largo plazo. Y como quiera que los no jubilados en España pagan el 40% de sus medicinas, ese 40% está incrementado por lo que tardan en pagar las Comunidades, mientras los pacientes pagan al contado. ¿Quién piensa en eso? ¿Cuánto supone para los pacientes de la Sanidad española?
Luego habrá quien diga que es apolítico y que no le interesa la política. En ese caso que pague las consecuencias.      

domingo, 18 de septiembre de 2011

NUESTRA HERMANA ESPERANZA...


Esperanza: dignidad y felicidad con lágrimas
Jesús María Santos
Hace 33 años una mujer y su hija se presentaron en mi casa para que las ayudara a redactar unas cartas con las que alentar, tras una tragedia sobrehumana, su única esperanza: recuperar a Miguel Ángel, el hijo y hermano menor. La madre rondaba los 55 años; su primogénita, poco más de la treintena. Parecían serenas, cautelosas y, sin embargo, firmes. No dudaron en contarme sus vivencias, sus miedos, sus expectativas.
Se habían sentado al otro lado de mi mesa de trabajo y, al cabo del preámbulo inevitable, descriptivo y aséptico, hablaron entre sollozos y rabia de todo lo ocurrido en los últimos meses. En un instante, la mujer se levantó, rodeó el tablero sobre el que tomaba notas y me agarró por el cuello de la camisa. Explicaba su encuentro con el general Galtieri. Sobrecogido por el gesto, sentí que cualquiera puede ser cómplice del horror, si calla. Desde entonces he seguido su peripecia de dignidad y solidaridad.
Esperanza había perdido a su marido, a un hijo y a su nuera en Rosario (Argentina). Una banda controlada por el ejército los había asesinado. También había perdido a su otro hijo varón, el más pequeño, aunque a éste le decían desaparecido. Los canallas, como ellas todavía los denomina, habían asaltado sus casas, todas, también la suya y la de su hija; las habían robado, vejado, golpeado y forzado al exilio del país en el que quisieron ser felices.
Hace más de trece años conocí otra historia, diferente, plena de ternura y frustración. En Camagüey (Cuba) el padre de una niña, de apenas tres meses, regala a su hija a un hombre que pasa por la calle. El padre regresa a España, al pueblo de la sierra salamantina del que procedía. La niña crece feliz, acogida por una familia con la que aprendió, entre mimos y juegos, el valor de la dignidad y la alegría: la felicidad. Así fue durante más de siete años.
Transcurrido ese tiempo, el padre natural regresó a Cuba, arrebató a la chiquilla de los padres y hermanos que la habían querido, la trasladó a la áspera tierra salmantina y la obligó a vivir en un ambiente arisco y gris que reclamaba el denuedo por la supervivencia y preludiaba una guerra. En esas circunstancias, la niña, que descubrió la rabia como antídoto contra la resignación y el olvido, se juramentó para devolver a los suyos la felicidad que había vivido en Cuba. Conoció a Víctor, le quiso y le convirtió en su marido; tuvieron tres hijos y emigraron a Argentina con la certeza de que allí alumbrarían un nuevo retoño.
La chiquilla ardiente y la madre abrumada se llaman Esperanza y son la misma persona. Al conocer su peripecia al completo decidí contarla como homenaje a una mujer apasionante, que emociona y seduce, porque obliga a quererla. Sin la ternura y la alegría de la niña cubana no se puede entender el dolor de la madre avasallada, sin la resistencia contra la miseria del desarraigo y la posguerra no se explica el coraje de la mujer abatida, las risas de la infancia agrandan las lágrimas de la vejez, pero también la niñez provocó llantos incontenibles y nunca la mujer brava se negó el derecho a la risa.
Ella se llama Esperanza.
Me faltó tiempo, por culpa de mis tareas profesionales, para escribir este aluvión de sentimientos con la pasión y el sosiego necesarios. Cuando pude esquivar aquellas rutinas, me empeñé en respetar los hechos, pero más aún los sentimientos, para trasladar siquiera una parte de la emoción que esta mujer suscita. Con la perspectiva del tiempo comprendí que Esperanza nos habla de la rebeldía que reclama la dignidad llevada al extremo, de la memoria histórica desde la perspectiva de una mujer española que sufrió la barbarie de la dictadura en Argentina, del valor de la acción judicial –la que desarrolló el juez Garzón, al que admira– como acicate y estímulo para quienes se rebelaban contra la impunidad y el olvido, del desprecio de los poderes públicos hacia algunas víctimas… Ella es testigo y acusación, insobornable.
Esperanza ha viajado siempre en una doble dirección: primero, en busca de la felicidad y la familia doblemente perdida en su infancia, y luego, en busca de la dignidad tras la masacre que asoló su vida. Ella es un símbolo o un ejemplo de cómo la felicidad reclama la dignidad o la decencia que sólo se puede alcanzar a través de la solidaridad y la memoria.
Esperanza emociona. La quiero.
Jesús María Santos, periodista, es el autor de Esperanza (Roca Editorial), la biografía de Esperanza Pérez Labrador: una historia tan increíble como terriblemente verdadera.

sábado, 17 de septiembre de 2011

SICAV

Las siglas ocultan un tipo de sociedad que, en España, cotiza el 1% de sus beneficios.
Jordi Calvo Rufanges, brillante economista e investigador catalán, nos ilustra sobre esto y otros asuntos:
El gobierno da marcha atrás y recupera el impuesto del patrimonio. Recaudará un poco más, sí, pero sobre todo es un guiño pre-electoral a los votantes de izquierda. El gobierno no ha olvidado remarcar que quedaría excluida del pago del nuevo impuesto del patrimonio la clase media. El límite para pagar se ha situado en 700.000 euros de patrimonio. El presidente de la CEOE y el del Banco Santander se han indignado. El primero ha dicho que es un ataque a la clase media (¿qué será clase baja para este señor?) y ha aceptado que él, como ha trabajado mucho, muy probablemente se verá afectado por el impuesto. Emilio Botín se ha limitado a decir que le parece mal. Es lógico y humano que a quien le habían eximido de pagar un buen dinero a  la caja común le parezca mal que ahora lo tenga que volver a pagar. Aunque podrían ser estos dos señores y los otros pocos miles de ricachones de España un poco más solidarios con sus semejantes y contribuir más al Estado, simplemente porque tienen más. La ecuación es muy sencilla: quien tenga mucho más, que pague mucho más.
Es más que probable que estos ricachones, lo de las grandes fortunas, hayan aprovechado estos 4 años sin impuesto del patrimonio para cambiar de nombre sus bienes o para ponerlos como patrimonio de empresas con sede en algún paraíso fiscal, así que desgraciadamente no será mucho lo que tengan que pagar. Además, recordemos que estos señores muy ricos canalizan sus inversiones, y por tanto las rentas por capital que obtienen, a través de las Sicav (Sociedades de inversión de Capital Variable), que tributan al 1% en el Impuesto de Sociedades (el resto de empresas españolas tributan al 25 o 30 por ciento, y las rentas del capital lo hacen a un 18%). Por otro lado, según los cálculos del sindicato de Técnicos del Ministerio de Economía, alrededor del 86% de los que tienen fortunas con más de diez millones de euros evaden sus obligaciones fiscales, el 18% de los que tienen entre medio millón y un millón de euros defrauda actualmente a la Hacienda Pública, el 45% de los que tienen entre uno y diez millones de euros elude el fisco, y solo 132 contribuyentes declaran un patrimonio superior a los 30 millones de euros. Clama al cielo una regulación inmediata de las Sicav para que tributen como es debido. ¿Se atreverá alguien a hacerles pagar a Hacienda lo que de verdad les corresponde? Al menos la Duquesa de Alba no se indigna aunque, eso sí, afirma que “lo estamos pasando mal, igual que todo el mundo.”

REFLEXIONES ECONÓMICAS

Tanto en USA como en Europa estamos tratando la enfermedad de la crisis financiera por medio de la homeopatía. Y así nos va.
Aplicamos remedios liberales para curar lo que el liberalismo ha generado. Mientras tanto Paul Krugman predica en el desierto que la solución está en tomar las medidas opuestas.
Quizás convenga recordar que Krugman es premio Nobel de Economia 2oo8, profesor de Economia en la Universidad de Princeton. Hace más de 10 años que escribe semanalmente en The New York Times.
Krugman considera que no hay una serie de medidas recomendadas para aplicar para cualquier caso, sino que se debe responder de acuerdo con las diferentes situaciones, y además, propone analizar a fondo el carácter de las crisis, pues son evidencias de problemas estructurales que deben ser solucionados. Como sucedió en los años treinta, los cambios necesarios son obstaculizados por doctrinas dogmáticas de una ortodoxia obsoleta.
Y ahora tampoco saldremos con las doctrinas que nos intentan imponer.
Más paro y menos salarios significan menos demanda. Menos demanda significa menos producción y por tanto más paro. Ese es el círculo vicioso en que estamos cayendo.
Parece que Obama ha entendido lo que sucede e intenta convencer a los conservadores USA de la necesidad de incrementar las inversiones  y tener menos miedo a un déficit controlado. Y su representante ha venido a la reunión europea para proponer este camino. Pero la conservadora dirigente de Alemania y el conservador presidente francés, no lo creen necesario.     

viernes, 16 de septiembre de 2011

AL SEÑOR NO LE GUSTA

A don Emilio Botín Sanz de Sautuola y García de Los Ríos no le gusta que el gobierno hay vuelto a poner en circulación el impuesto sobre el patrimonio a los más ricos. “No me gusta nada, eso es lo que pienso” fueron sus palabras.
Su padre, como muchos cántabros, tenía especial inquina a sus vecinos bilbaínos asi que, pese a tener Bilbao más cerca de Santander que Gijón, envió a sus hijos internos al colegio de los jesuitas de Gijón y coincidió en mi curso. Eran los años de postguerra y en España vivíamos con cartillas de racionamiento y se pasaba hambre. Los externos procurábamos llevar algún alimento a los internos que lo pasaban peor que nosotros. Tengo la conciencia tranquila porque jamás alimente a ese compañero de clase. Pero otros si lo hicieron y recibieron con el tiempo el pago previsible: nunca les hizo ni caso. Cada vez que nos reunimos compañeros de clase de los años 40, alguno recuerda ambas cosas.
Ahora a don Emilio no le gusta el impuesto sobre el patrimonio y aunque no explica el por qué, no es difícil adivinarlo. Lo mío es mío y lo tuyo es del banco que también es mío.
Por ese motivo, desde que escuché su opinión sobre el mencionado impuesto, he llegado a la conclusión de que me gusta mucho.   

PRIORIDADES NEOLIBERALES

Ayer se pusieron de acuerdo los bancos centrales de Suiza, Japón, USA y Europa para prestar a la banca europea cuantos dólares necesite.
Para esto si hay dinero y si no lo hay se pinta. Y los que fueron parte del problema financiero que padecemos, recibirán la generosa ayuda que necesiten.
Mientras tanto, el FMI, el Banco Mundial y los llamados mercados exigen el sacrificio de seres humanos, esquilmados por los bancos. Y es que la triste “Ley del embudo” sigue en vigor.
El caso español es paradigmático. Empresas españolas como Banco de Santander, Zara, Telefónica, Endesa y varias constructoras ocupan puestos avanzados en el ranking mundial. ¿Beneficia esta situación al español medio? En absoluto: España no ve un céntimo de los beneficios que obtienen esas empresas fuera de nuestras fronteras. Pagan sus impuestos en aquellos países donde se expanden. Eso es justo pero no olvidemos que esas empresas acuden a invertir en aquellos lugares donde los salarios son más bajos y la presión fiscal más  “permisiva”. Para estas empresas los derechos humanos son un adorno innecesario y África es un buen caladero para hacer negocio olvidándose de la explotación de sus gentes.
La globalización produce cotos de caza para el Capital en todo el mundo, pero impide que las personas se muevan con la misma facilidad que los capitales…
Y cada vez los pobres son más pobres y los ricos más ricos.