sábado, 3 de diciembre de 2011

AMÉRICA LATINA BUSCA UNA VOZ SIN TUTELAS


Marco Schwartz comenta la Cumbre de la CELAC en Caracas. ¿Estamos asistiendo al nacimiento de una América libre de influencias tan nefastas como innecesarias?   

Los países americanos situados al sur del río Grande emprendieron ayer un proyecto ambicioso de integración, con la inauguración de la primera cumbre de la Conferencia de Estados de Latinoamérica y el Caribe (Celac), que se desarrollará hasta hoy en Caracas. La asociación nace envuelta en el debate sobre si debe sustituir o no a la Organización de Estados Americanos (OEA), que incluye a EEUU y Canadá y que históricamente ha estado condicionada por las políticas de Washington. Aunque las posiciones están divididas en este punto, la presencia masiva de mandatarios en la cita pone de manifiesto el creciente interés de la región en sumar fuerzas sin tutelas exteriores y lograr una voz propia en el escenario internacional. Esta afluencia de líderes contrasta con la última Cumbre Iberoamericana, celebrada en octubre en Asunción, a la que se excusaron de ir diez de los 22 presidentes. La fecha de la cumbre de la Celac encierra un curioso simbolismo, ya que un 2 de diciembre, hace 188 años, EEUU aprobó la Doctrina Monroe, mediante la cual se arrogaba la hegemonía sobre el continente frente a las injerencias europeas con el eslogan aparentemente libertario de “América para los americanos”.
Está por ver si la naciente organización vence la propensión a la retórica de anteriores proyectos regionales. Sus retos más inmediatos son acoplar los diferentes mecanismos de cooperación hoy existentes y, sobre todo, conseguir un denominador común entre las distintas corrientes ideológicas –aprovechando el predominio poco frecuente de gobiernos progresistas en la zona– para cimentar el proyecto sobre sólidas bases sociales.









1 comentario:

Anónimo dijo...

Es una esperanza, débil, pero esperanza al fin
Estamos demasiados penetrados ya por el imperio, será muy dificil.
Los presidentes y los pueblos tenemos miedo. Pero allá vamos, lo intentaremos . Ana