domingo, 11 de diciembre de 2011

EL CRISTIANISMO LLEGA A ROMA


La época histórica inmediatamente posterior a la muerte de Jesús de Nazaret fue caracterizada por lo que se conoce como la diáspora o migración del pueblo judío. Fueron lentos movimientos de población que migraba hacia el Norte y Oeste (Roma), hacia el Sur y Oeste (Egipto) y hacia el Norte y Este (de Grecia hacia Rusia). Nos interesa seguir el movimiento hacia Roma porque con ellos migraron los primeros cristianos y allí fundaron la Iglesia Cristiana Occidental. Esta migración, fue todo lo lenta que exigían las condiciones de viaje de la época por lo que los judíos iban impregnándose de las culturas e ideologías de los territorios que cruzaban e, inevitablemente, influían en la conformación de su doctrina. En Grecia existía una filosofía, Ateneona, que se basaba en la celebración de la belleza física. Este pensamiento proponía que el alma sana sólo podía existir en un cuerpo sano y no llegó a empapar a los emigrantes cristianos.
Pero existía otra filosofía, popularizada por Séneca un siglo antes de Cristo, antes pues del establecimiento de los primeros cristianos en Roma. Esta filosofía minoritaria proponía la idea de que en el Universo coexistían de dos fuerzas en batalla: El Bien y El Mal; la Luz y la Oscuridad. Para estas filosofía, el alma era una manifestación del Bien mientras que el cuerpo era una manifestación del Mal.  También proponía que lo que fortalecía a uno, se lo restaba del otro y, por tanto, si uno quiere fortalecer a su alma, tiene que mortificar a su cuerpo. Si uno le da placer al cuerpo, el alma se debilita. Dado el placer natural e intenso que el cuerpo siente durante el orgasmo sexual podemos deducir la interpretación que esta filosofía propuso. En resumen, si queremos ser espirituales  tenemos que evitar los placeres de la carne, ya que éstos nos llevan a la perdición del alma. Esta posición filosófica se conoce como el asceticismo.
Un personaje negativo en los inicios del cristianismo fue Pablo o san Pablo para los cristianos fue un personaje decisivo. Nacido en Tarso (Turquía) disfrutaba de la ciudadanía romana por nacimiento. Recibió una amplia cultura griega con clara influencia del asceticismo y posteriormente estudio la cultura judía con el rabino Gamaliel. No perteneció al círculo de Jesús y era un hombre con una cultura muy superior a la de Pedro y demás discípulos. Es considerado como una de las fuentes significativas de la doctrina de la primitiva iglesia cristiana. El Capítulo VII de su carta a los corintios, fue utilizado por la Iglesia como lectura obligada en las ceremonias de matrimonio hasta bien entrado el siglo XX y es un claro ejemplo de su misoginia.
El pensamiento cristiano temprano adquirió estas ideas, tal vez, por el parecido entre el ideal ascético y la vida simple que Jesucristo vivió aunque ni la dualidad Bien-Mal 0 cuerpo-alma tenga nada que ver con la tradición judeo-cristiana como comprobamos en anteriores entradas.
La mayor cultura de Pablo y su fuerte carácter demostrado antes de “cristianizarse” persiguiendo a los discípulos de Cristo desde el poder que le daba ser “ciudadano romano” por nacimiento, me hace suponer los “métodos convincentes” que habrá utilizado para introducir, contra viento y marea, la filosofía grecoromana en el molde del recién nacido cristianismo. 
Roma era un imperio tolerante respecto a las diferentes religiones. Eran los cristianos los que no toleraban más Dios que el suyo y por ahí llegaron las persecuciones. Mientras la sociedad romana era  permisiva, los cristianos seguían una filosofía minoritaria, no cristiana (el asceticismo), que pugnaba frontalmente con las costumbres imperantes en la capital del Imperio y les convertía en triunfadores sobre el cuerpo y sus necesidades, inferiores a las del alma.
Pedro instala la sede principal del cristianismo en la ciudad más influyente del mundo occidental para facilitar desde ella la expansión de su doctrina que ya está impregnada por la filosofía griega.
El Emperador Constantino, que era un gran político, veía que el cristianismo se encontraba en etapa de expansión e hizo uso de la regla de que si no puedes con ellos únete a ellos. En 325 convirtió al Cristianismo en la religión oficial del Imperio de Ocidente. Ya está lograda la unión de la cruz y la espada de tan nefastas consecuencias hasta el día de hoy.
Los historiadores se maravillan de la capacidad de Constantino de convertir a la nueva religión a unos paganos adoradores del sol. Mediante la incorporación de símbolos paganos, fechas y rituales a la creciente tradición cristiana, creó una especie de religión hibrida que pudiese ser aceptada por las dos partes. Los vestigios de la religión pagana en la simbología cristiana son innegables. Los pictogramas de Isis la diosa egipcia de la fertilidad amamantando a su hijo Horus, concebido de manera milagrosa, fueron el modelo de nuestras modernas imágenes de la Virgen María amamantando al niño Jesús. Y prácticamente todos los elementos del ritual católico, la mitra, el altar, la doxología y la comunión, se tomaron de ritos mistéricos de anteriores religiones paganas.
Y así se va conformando el corpus doctrinal de Roma mientras se aleja del mensaje evangélico.
Y dejo para otra entrada los movimientos durante la Edad Media, importante también para entender la relación entre el Vaticano y el sexo. 

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