lunes, 5 de diciembre de 2011

LAZOS


Ayer escribía sobre las utopías y hoy centro mi atención en esta Utopía que llamamos internet, para disfrutar de sus maravillas.
Siempre creí que el mundo está lleno de buena gente y este medio de comunicación me lo ha demostrado. Hoy mismo me siento agradecido a dos personas que jamás habría conocido de no ser por la red. No son las únicas pero me sirven de ejemplo porque ambas me han escrito hoy, una en el blog y otra a mi correo privado.
A Manuela la conocí personalmente hace 3 años. Tomamos café en uno de esos encuentros de internautas. Me pareció que era ese tipo de personas que parece no querer ocupar espacio. Pero, pese a su  voluntad de pasar desapercibida, tiene una luz especial que inevitablemente te atrae. Desde entonces nos hemos visto pocas veces pero he seguido cada una de sus escritos con interés y admiración. Manuela tiene un especial modo de aproximarse a las cosas con amor, humildad y verdad. Por eso es capaz de llegar hasta el fondo. Agradezco su amistad que me ilumina.
Ana vive en Mendoza, bella ciudad a la sombra del Aconcagua. Admiro su historia personal y sus ganas de seguir luchando. No se rinde jamás y es como esos juncos que cerca del río se doblan ante el viento pero no se rompen. Hoy me emocionó con su intervención en el blog al honrarme con el título  de hermano. Sabe por propia experiencia de fraternidades y traiciones y por eso valoro más sus palabras.
Gracias de nuevo Ana, gracias otra vez Manuela. Gracias a internet y las posibilidades que nos brinda.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo pensé eso que dices, Andrés, varias veces. Gracias a este medio de comunicación disfruto de algunas amistades a las que quiero y celebro haber podido conocer. Mi contacto regular con ellas son la demostración de que lo que digo es verdad. Un abrazo a Marilina y a ti. Minervina.