sábado, 24 de diciembre de 2011

¿OPTIMISMO?


No quiero lanzar las campanas al vuelo pero no sería justo si pasara por alto ciertos signos entre los políticos elegidos por Rajoy que me hacen pensar si la derecha civilizada habrá llegado a embridar a la más visceral.
Los nuevos ministros de Economía, Justicia o Interior, han reconocido en el acto protocolario del relevo, la buena actuación de sus predecesores, actitud que ha desatado la  ira de los medios de comunicación más ultras. En el diario El Mundo puede leerse el apodo que se han inventado para mencionar al ministro de Interior (“Faisánez Díaz”), mientras critican su discurso elogioso para su predecesor Rubalcaba. En el cavernícola Libertad Digital Emilio Campany llega a escribir, y cito textualmente: “Votamos a unos tíos por botar a Zapatero y, cuando tienen que hacerse cargo de los escombros, lo único que hacen es alabar las grandes cosas que han hecho sus antecesores”.
Y es por este motivo por el que sentí alegría al leer en el diario Público la semblanza del recién nombrado Secretario de Estado de Cultura:
  
Para quienes se empeñan en colgar la etiqueta del talante al zapaterismo, he aquí una rara avis del PP que cumple con esos preceptos. Pero no de boquilla; sino cotidianamente: en la cocina y en el dormitorio. Es el caso del nuevo secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle (Santander, 1966), diputado del PP por Cantabria y artífice de la política cultural que marcará el Gobierno de Mariano Rajoy en los próximos cuatro años.
Lassalle ejerce el talante y la compenetración política en casa. Su mujer, Meritxell Batet, es también diputada... pero por Barcelona. Y del PSC. Son un matrimonio más que bien avenido y con carreras políticas de brillante futuro por delante.
Este mediodía, en la rueda de prensa posterior al primer Consejo de Ministros del nuevo Gobierno, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, ha negado que la ausencia de una cartera solo para Cultura suponga un interés menor hacia este sector por parte del Ejecutivo. "De hecho, una de las primeras medidas que el presidente del Gobierno tiene previstas es una ley de mecenazgo cultural", ha añadido Sáénz de Santamaría.
La procedencia académica de Lassalle -es profesor de Historia de las Ideas e Instituciones en la Universidad Rey Juan Carlos- le proporciona un sólido bagaje teórico. El resultado de su ideario abiertamente liberal con conocimiento de causa lo expuso sabiamente en su libro: Liberales, compromiso cívico con la virtud (Debate).
Ahí marcaba unas cuantas diferencias de concepto interesantes que encendieron el ánimo de otros liberales más de salón, como los pertenecientes al aguirrismo dentro de su propio partido, un sector con el que el talante de Lassalle choca abiertamente.
A este parlamentario culto y sólido polemista hay que enmarcarle en el marianismo puro, si es que tal cosa existe más allá de lo que supone la lealtad al líder, y que consiste en haber resistido a su lado a las duras y a las maduras. Muy próximo también al nuevo ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, proveniente de una familia republicana y antifranquista, a Lassalle es fácil escucharle elogios dirigidos al adversario, y ha tenido tiempo de hacer muy buenas migas con amplios sectores de la industria y el mundillo cultural, tanto en el cine, como en el panorama editorial o el artístico.
Su obsesión, compartida con el antiguo ministro César Antonio Molina, es la acción cultural exterior. Una estrategia en la que buscará un buque insignia para llevarla a cabo: el instituto Cervantes. El organismo depende mayoritariamente de Exteriores. Pero en esa lucha por quitarles el pastel, Lassalle tendrá que dar cuenta no solo de talante. También algo de carácter para calmar al cuerpo diplomático, que en ese aspecto, se las trae.

4 comentarios:

atreyu dijo...

Bien es sabido que la izquierda española, está muy subdividida.
La derecha, por el contrario, es una amalgama de varias tendencias, desde la extrema derecha, hasta la derecha más normalizada, pasando por regionalismos varios...
Estas emisoritas y cadenitas televisivas, que se oyen y ven en todo el país; ademas, de algunos periódicos, de gran expansión nacional, que deberían montarse su propio partido político, como Juan Palomo, autococinarselo y comerselo sin que nos hicieran partícipes, siendo todos más felices.
Es más correcto, mas educado y más de todo, reconocer a los que cesan, que han hecho lo que se ha podido, dentro de un orden, con lo que estaba cayendo.
Anecdóticamente, un ministro entrante, le dijo a la saliente, "le ha tocado bailar con el más feo", y es cierto, lo elegante es reconocerlo.
Aunque la elegancia no siempre es una virtud, ya que pocas veces se tiene.
Yo, aunque contraria, que no acérrima enemiga... les voy a dar un voto de confianza, si lo consiguen, pues enhorabuena, si no, en las siguientes elecciones, como la canción de Cole Porter "Beguin the beguine" o sea "Volver a empezar".
Feliz año nuevo.

atreyu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
atreyu dijo...

La autora, o sea yo, ha quitado el comentario, pues salió repetido, la verdad tampoco era necesario, que lo vieran dos veces.
Lo siento

Anónimo dijo...

Mi deseo es que Rajoy haya conseguido dejar a todos los que , desde dentro, empujan hacia la "caverna" en su sitio, es decir: a un lado debidamente vallado para que no puedan impedir la marcha democrática y "moderna" que el país necesita. Minervina.