miércoles, 7 de diciembre de 2011

RECORD HUMANO



42 hospitales han logrado 94 trasplantes de diversos órganos en tres días. Con orgullo e inmensa alegría destaco esta noticia para resaltar la solidaridad de tantos seres anónimos que en el momento de ver como se escapa la vida de un familiar, logran que un semejante pueda seguir viviendo. Emilio de Benito narra la hazaña en el diario El País.

Fueron tres días frenéticos. Si el récord de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) estaba en 32 intervenciones en 24 horas, "esta vez ha sido como batir el récord tres días seguidos", afirma el director de la organización, Rafael Matesanz. En total, 94 trasplantes a 93 personas (hubo uno doble de pulmón y corazón), con órganos provenientes de 39 donantes que hubo que coordinar entre los días 23, 24 y 25 de noviembre. De los receptores, dos estaban en el llamado momento de urgencia cero, "lo que supone que de no haber recibido un órgano en 24-48 horas podían haber fallecido", aclara el Ministerio de Sanidad en una nota.
Esta vez el mérito está en la organización de todo el proceso. "Las enfermeras, que son las que coordinan desde aquí el proceso, tuvieron que hacer turnos dobles y triples", indica Matesanz. En total, participaron 14 de las 17 comunidades, más el sistema sanitario portugués, y entre donantes y receptores se vieron implicados 42 hospitales (40 españoles y dos portugueses).
Como ejemplo del esfuerzo realizado, hubo que pedir al Estado Mayor del Aire su colaboración en seis ocasiones, bien para que realizaran los traslados de órganos o para que facilitaran el uso de aeropuertos militares. Pero no fueron los únicos: se hicieron 12 vuelos, con la implicación de 10 aeropuertos (siete civiles, dos militares y uno internacional).
Matesanz destaca que fueron "trasplantes normales", con la característica de que han coincidido en el tiempo. Eso quiere decir que no se trata de una cadena o de trasplantes en vivo.
Entre los donantes, había dos extranjeros, y solo dos habían fallecido en accidente de tráfico. "Como ya viene siendo habitual, hay donantes muy mayores, lo que complica el proceso, y que hasta hace poco no se pensaba que pudieran serlo. También están los donantes en asistolia programada [los que están en la UCI irrecuperables y a los que se organiza la retirada de soportes artificiales, con lo que es más fácil estar preparados para obtener los órganos]. En el fondo, ante la caída de los accidentes de tráfico y otros, que este año van a ser el 3% o 4% de los donantes [en 1992 eran el 42%], se trata de amoldarse a situaciones que no tienen nada que ver con las que se manejaban antes", asegura el responsable de la ONT.
El hecho es quizá la punta del iceberg de un cambio que empezó hace un año. Entonces, la tasa de donación española, aun siendo la más alta del mundo (duplica la media de la UE), cayó a 32 por millón de habitantes, el nivel más bajo desde 1998. Todo parecía indicar que se había alcanzado un techo alrededor de los 34 donantes por millón de habitantes. "Pero este año parece que vamos a aumentar por encima del 8%", opina Matesanz, quien no duda en las claves de este éxito. La primera, que "el sistema funciona, y los ciudadanos, que lo ven, siguen respondiendo". "Es una muestra de la solidez del sistema", afirma.
La segunda es que el año pasado se creó una comisión de buenas prácticas que ha permitido elaborar un manual que "se ha traducido a todos los idiomas y nos ha copiado todo el mundo", dice Matesanz. Para ello se tomaron los casos donde había mejores resultados y se estudiaron sus procesos, desde el momento de la captación del posible donante en urgencias o en otros servicios del hospital hasta la manera de abordar a los familiares para reducir las negativas para un trasplante, explica el médico. "Hace poco dije que con ello este año íbamos a aumentar la actividad un 8%, pero con los últimos datos creo que podremos llegar al 10%", manifiesta esperanzado.
Considerado el padre del modelo español de trasplantes, Rafael Matesanz (Madrid, 1949) considera que el récord conseguido en noviembre demuestra la fortaleza del Sistema Nacional de Salud pese a las amenazas de la crisis.
¿Cómo se pueden hacer 94 trasplantes en 72 horas?
Nuestro récord anterior era de 13 donantes en un solo día, pero ahora es como si se hubiera repetido ese récord tres veces, con la complejidad que tiene el no parar durante 72 horas. Ha sido impresionante y aquí las enfermeras que coordinan los casos han duplicado y triplicado turnos. No hay que olvidar que cada donante supone una media de 60 llamadas, y que hay casos muy complejos que necesitan coordinar vuelos. Y esto no admite un solo fallo.
¿Cómo se gesta un récord de este tipo?
Bueno, esto empieza siempre con una llamada. El procedimiento arranca cuando llama un coordinador y dice que tiene una persona en muerte cerebral que puede ser donante y te da los datos. A partir de ahí se empieza a ver a qué hospitales le toca cada órgano siguiendo las normas de distribución. El primer día ya vimos que habíamos igualado el récord de 2009, pero los dos días siguientes siguió la actividad, y nos encontramos en una situación que no habíamos vivido nunca antes.
¿Hay antecedentes de tal maratón de trasplantes?
Depende del tamaño del país; pero en países similares de Europa no es posible que se haya dado una situación como esta.
En general es fundamental que haya un sistema en pie que funciona. En cualquier caso anima mucho pensar que son casi 100 personas a las que les ha tocado la lotería en un plazo de tres días.
Casi todos son hospitales públicos. ¿Reafirma este logro la importancia de la sanidad pública?
Hay muy pocos hospitales privados implicados en la donación, aunque hay comunidades como Baleares donde las clínicas privadas colaboran muy bien con la pública. El modelo español sería inviable si no se asentara en un sistema público. El hecho de tener un sistema público es fundamental. El privado en general tiene una complejidad inferior, con lo cual la posibilidad de que genere donantes es bastante menor.

1 comentario:

atreyu dijo...

Desde ni humilde opinión, entendiendo poco de medicina, salvar una vida, es un milagro "científico".
A todos nos va a tocar, pero por ley de vida, es injusto que un chico de veintitantos, esté en tratamiento por el linfoma o enfermedad de Hodgkin, es injusto que una madre de familia de cuarenta y dos, en el hospital, espere a recuperarse de un ictus.
Así, que si un trasplante, puede paliar parte de las muertes injustas, no por muertes, si no por la juventud de los que padecen dichas enfermedades, pues mejor.
Ya sabemos que esta, no es nuestra situación definitiva; pero, "mola" estar más rato de visita, acabando nuestro aprendizaje como personas.