sábado, 10 de diciembre de 2011

SEXO Y NUEVO TESTAMENTO


No busquemos una doctrina concreta sobre el sexo en las palabras de Jesús de Nazaret recogidas por los evangelistas. En el más fundamental mensaje doctrinal, El Sermón de la Montaña, no lo menciona. Aparece como consecuencia del intento de crearle un conflicto por quienes le presentan una adultera y le preguntan si deben lapidarla. La reacción de Jesús es inmediata y niega a los hombres la facultad de juzgar y por ello de condenar.
En el dialogo que Juan reproduce en su evangelio, Jesús habla con una mujer que convive con un hombre después de tener cinco maridos. No se le escucha una sola recriminación:
“—Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed ni venga aquí a sacarla.
-- Jesús le dijo:
—Ve, llama a tu marido, y ven acá.
Respondió la mujer y dijo:
—No tengo marido.
Jesús le dijo:
 —Bien has dicho: “No tengo marido”, porque cinco maridos has tenido y el que ahora tienes no es tu marido. Esto has dicho con verdad.
Le dijo la mujer:
—Señor, me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, pero vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
Jesús le dijo:
—Mujer, créeme que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre… Ha llegado la hora en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad.”
En lugar de sancionar a la samaritana, se dedica a explicarle que es más importante el Espíritu y la Verdad que los edificios dedicados al culto. ¿De dónde sacará la jerarquía tanta represión sexual?
La relación que tuvo Jesús con las mujeres debió ser motivo de escándalo para aquellos puritanos líderes del judaísmo de la época, no muy diferentes de los nuestros de hoy. Las consideraba como iguales, algo insólito no solo en el judaísmo si no también en las culturas circundantes como la grecolatina. En este terreno los líderes del Vaticano se mantienen alejados de la enseñanza del Maestro; para ellos, la mujer sigue siendo algo inferior al varón, en contra de la enseñanza de Jesús.
A partir de mi siguiente entrada intentaré analizar cómo la iglesia se fue olvidando del Espíritu y la Verdad para dedicarse más al templo. Y, a propósito de templo, me interesa resaltar como la palabra iglesia pasa de ser la congregación de los fieles cristianos en virtud del bautismo, según la define el diccionario, a ser el edificio o templo donde se reúnen a  “cumplir” con la iglesia que significa comulgar por Pascua Florida o de Resurrección pero no seguir los mandatos del Sermón de la Montaña.
También se dice de alguien que no es  practicante, si esa persona no acude semanalmente a misa, cuando entiendo que practicante será quien practica los consejos evangélicos.      

1 comentario:

atreyu dijo...

Te sigo leyendo, y, estoy de acuerdo.