miércoles, 14 de diciembre de 2011

TRANSPARENCIA


Los medios de comunicación españoles nos ilustran cada día sobre las actividades económico financieras del yerno del rey. Son actividades que pudo perpetrar merced a su condición de yerno del Jefe del Estado.
Si a cualquier servidor del Estado se le exige una transparencia absoluta, ¿Qué decir de la figura que ostenta el cargo por una pura razón hereditaria y no por elección de los verdaderos soberanos que somos el conjunto de ciudadanos?
Ignacio Escolar pone el dedo en la llaga en el comentario que reproduzco:

Transparencia ejemplar

Poco tiempo después de que los duques de Lugo anunciasen el “cese temporal de la convivencia”, don Jaime de Marichalar fue apartado de la presidencia de la Fundación Axa y también de los consejos de administración de Cementos Portland (del grupo FCC), de Axa Mediterranean Holding y de Axa Winterthur Salud. Sólo el sillón en el consejo de Cementos Portland, según publicó la revista Tiempo, le proporcionaba al duque de Lugo un sueldo de unos 194.000 euros anuales; parece evidente que no dejó estos lucrativos cargos por propia voluntad. Como la valía, la profesionalidad y la experiencia de don Jaime no han cambiado –sólo lo ha hecho su estado civil–, es casi inevitable sospechar que estos puestazos estaban reservados para el yerno del rey, y no para un tal Marichalar.
¿Son este tipo de intereses privados los que piensa desvelar la Casa Real con esa prometida transparencia que ha provocado indirectamente el escándalo Urdangarin? Lo dudo. Al fin vamos a conocer en qué se gastan los 8,4 millones de euros que, cada año, los contribuyentes españoles pagamos al rey. Es un paso importante que la Casa Real debería haber dado hace tiempo. Pero se queda corto porque seguirá siendo un misterio tanto el patrimonio como los ingresos privados de la familia real: una información que es opaca en España y completamente transparente en otras coronas europeas.
¿Puede la familia real participar en negocios privados? ¿Puede recibir el rey regalos suntuosos de empresarios? ¿Es compatible la jefatura del Estado con este tipo de intereses? ¿Sería aceptable –por comparar- que el presidente de la República francesa aceptase un carísimo yate pagado por empresarios o colocase a sus yernos en consejos de administración? ¿Cuánto cuesta realmente a los españoles la Casa Real?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Sólo se me ocurre pensar una cosa ¡Viva la República! ya que, al menos, ni es hereditaria (¡Madre de Dios!)ni se perpetúa por el mismo motivo.
Ya veremos en qué para lo del tal Urdangarín. La cosa puede ser gorda. Minervina.

atreyu dijo...

Ayer lo explicaron por la radio, ese presupuesto es también para todo el personal que trabaja en la casa del Rey, además se le deben descontar los impuestos correspondientes.
Un Presidente de la República, tendría la misma asignación.
Compatible no sé si será pero la reina del Reino Unido de la Gran Bretaña, antes cobraba más, no pagaba impuestos, lo del "annus horribilis" ¿lo recordáis? además de tener una de las mejores cuadras de todo el país, ganando dinero con ello.
No obstante si su yerno, el señor Urdangarín tiene algo que declarar que lo haga.

Ventolin dijo...

Querida Julia: creo que no me expliqué bien e intentaré corregirme.
Entiendo la necesidad de un jefe de Estado y lo tienen todos los países democráticos no presidencialistas como USA y la mayoría de países hermanos de América. Los presupuestos de esas jefaturas son públicos y fiscalizados por las cámaras.
Lo que no conozco es la figura de la “familia presidencial” a cargo del presupuesto nacional. No sé cuál es la cifra que debe cubrir los gastos regios pero creo que no es ético ni estético que sus familiares se valgan de su condición para ganar dinero.

atreyu dijo...

Te explicaste fenomenal.
Yo aporté, conforme a lo que había oído y entendido en la radio.
Me ha faltado decir, que desde luego nadie debe, enriquecerse, a costa de la figura del Jefe del Estado.
Sí oí ayer que de los 8,5 millones se paga a todo empleado de la Casa Real, desde el que limpia un cristal, pasando por el cocinero, las secretarias y el resto de empleados.
De todas maneras, aunque fuera menos, yo no querría ser.