viernes, 23 de diciembre de 2011

URDANGARIN


Maruja Torres y su sarcástico sentido del humor.

Esto... ¿y su yerno?
Menos mal que no la invitan a una -ni a ustedes- a eventos como el almuerzo que el Monarca acaba de ofrecer al Gobierno saliente, en plan adiós muchachos, fue hermoso mientras duró, y siempre nos quedará París. Aquello debió de durar un par de horas largas, con todo eso de las reglas, y lo de ahora se levanta el Rey, ahora me levanto yo, ahora viene el que escancia, ahora me estoy meando y no puedo ir al baño, porque el Soberano no deja aún la mesa.
Y en todo ese tiempo nadie, ni los miembros de la familia real presentes, ni los políticos, mencionaron una sola vez la palabra nefasta: Urdangarin. Ni una sola pinche, puñetera vez.
Es una suerte que a nosotros no nos inviten. Porque lo único que te viene a la mente cuando ves en la tele o en una foto de prensa la venerada faz real, es eso: Urdangarin. Urdangarin, Urdangarin, Urdangarin. ¿Qué hay de lo suyo? ¿Qué hay de lo suyo que alguna vez fue, o debió ser, nuestro? Al tener delante al propio Borbón en carne y hueso y sangre azul, cualquiera de nosotros habría roto el cortés discurrir de la reunión, el protocolo y un par de copas -que habrían estallado como si cantara una soprano spinta-, soltando el agudo y temido urdangarinazo.
Pero el espíritu de la Navidad prevaleció y protegió a los comensales bajo sus alas, y de ello me congratulo. Sin embargo, don Juan Carlos debe saberlo: cuando aparezca este año por televisión para alentar a sus conciudadanos -que no súbditos: aquí no subyuga ni dios, aunque mangue todo cristo-, lo que tendrá delante consistirá en -aparte de la banda de adoradores habituales- una audiencia desalentada, una audiencia desmoralizada. Ciudadanos que necesitan algo más que una tardía promesa de transparencia y austeridad.
El que avisa no es traidor.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Por qué estoy convencida de que ni el Rey ni el tal Urdangarín están tan preocupados como parece? Aquí ya veremos si al "yernísimo" lo imputan y le dan lo que se merece por chorizo. Me alegraría por lo que se refiere a igualdad en el trato de la justicia pero , sobre todo, porque me convencería A MÍ MISMA de que debo dejar de ser tan pesimista con casi todo. Besos navideños a quien me lea. Minervina.

Ventolin dijo...

Queride Miner, puedo estar equivocado como tantas veces pero.... creo que deben estar preocupados y el príncipe más. El asunto es dificil de manejar independientemente de las sanciones judiciales que probablemente se demorarán ad calendas graeca o, si prefieres, cuando los burros vuelen o las ranas crien pelo.
En cuanto a tu pesimismo... ¿recuerdas aquello de que un pesimista es un optimista informado?